«Fue sin dudas la experiencia más increíble de mi vida», cuenta Fernando Sibilla, vicepresidente de Fadea. ¿Qué le ocurrió? Mirá la aventura antártica en la nota completa.

“Como parte de la política de incentivos de Recursos Humanos decidimos sortear un viaje a la Antártida entre todos los que trabajaron en el proyecto de modernización de aviones Hércules C-130 que realiza laFábrica de Aviones (Fadea) para la Fuerza Aérea Argentina. Dos mecánicos y un director iban a viajar, pero la noche anterior al vuelo el director avisó que no podía y me preguntaron a mí».

Así, por una casualidad comenzó el viaje de Sibilla que iba a transformarse en «una montaña rusa de sensaciones», según lo describió.

Viajó de Córdoba a la base de El Palomar (Buenos Aires) y de allí fue en un Hércules hasta Río Gallegos, llegando a la Base Marambio cuando caía la noche del último sábado de marzo.

«Ibamos a volver el domingo, pero al llegar informaron que el Hércules debía llevar un helicóptero al continente, y que por esa razón no podía volver ese día con personal civil así que nos quedaríamos hasta el martes», recordó.

Sibilla no se preocupó por el imprevisto porque pudo posponer sus reuniones de trabajo, continuar con algunas tareas on line y hablar periódicamente con su familia -en Marambio una antena de Movistar da 4G a toda la base-.

Pero la cuestión no culminó allí. Al llegar a Río Gallegos, se le informó a los pilotos del Hércules que debían volar a Buenos Aires para cargar ayuda humanitaria para enviar a Perú, que había sufrido una catástrofe natural hacía pocos días.

«Cuando recibí la noticia me angustié porque había venido por un par de horas y me iba a quedar 8 días, pero después pensé que era una oportunidad irrepetible y estaba en el lugar único, inmenso y sorprendente», relata.


Eso mismo también expuso en su muro personal de Facebook. «Por la inmensidad de un lugar en la nada misma, que te devuelve imágenes que nunca podré olvidar. Pero también por su gente. Esa que tiene la verdadera dimensión del esfuerzo desmedido, creativo, que todo lo puede y te hace sentir que lo imposible no es para esta parte del mundo. Acá ningún trabajo es chico, lo poco es mucho y la indiferencia no tiene cabida», contó en la red social.

«Cuando llegaste apenas me conocías… cuando te vayas me llevarás contigo», es el slogan de la Base Marambio. Quedó grabado en Sibilla quien hoy cuenta que se siente un afortunado por aquello que comenzó por casualidad y hoy está entre las experiencias más importantes de su vida.

«Si tuviera la posibilidad de volver, volvería. Porque quien se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen…», anticipa. Y, como todos sabemos, las casualidades existen ¿no? (GL).

FUENTE: Infonegocios

One Comment

  • GRA dice:

    Bien fer…haz vivido una experiencia inolvidable….como pocos tienen oportunidad…son vivencias que se atesoran y difícilmente se olvidan…tienes un brillo propio…disfrutalo….te recordamos con cariño…tu ciudad de origen…LA CARLOTA

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