Tal como FM Estrella lo había anticipado, la ciudad de Villa María, contará con el más moderno centro oncológico.ya se puso en funcionamiento CEPROR (Centro Privado de Oncología y Radioterapia)

Punto de referencia en la lucha contra el “cáncer”

Es indudable que la puesta en marcha de un centro de estas características, define un punto de inflexión en cuanto a la salud para Villa María y la Región, ya que tiende a contribuir en el mejoramiento, control y prevención y curación del paciente oncológico.

Además, y lo que acentúa su importancia, es que estamos frente a la más moderna y sofisticada aparatología existente en el país.

El desafío, que cuenta a profesionales de diferentes vertientes, formados en los institutos más avanzados, y que provienen de distintos puntos de la provincia (y otras provincias) conforman un equipo de primera línea; el emprendimiento tiene como referencia impulsora (en el plano local) al Dr. Osvaldo Paesani y, de Córdoba, el Dr. Eduardo Richardet, junto a otros cuatro socios más, todos médicos. La inversión supera el millón y medio de dólares y se trata de una infraestructura de la más estricta calidad, visado por las autoridades en la materia en el orden nacional.

La palabra “cáncer” implica una situación compleja en lo que hace al afectado primero, y posteriormente en su entorno familiar y laboral. Desde siempre, villamarienses o ciudadanos de la zona que padecieron o padecen de este mal, debieron y deben concurrir a la ciudad de Córdoba para la aplicación de lo que comúnmente se los define como “rayos” (Radioterapia), lo que implica traslado, tiempo y no pocos recursos económicos. Un verdadero incordio.

Se estima en más de tres decenas de personas- tomando Villa María y la región- que diariamente concurren a los centros especializados de la capital mediterránea, a aplicarse radioterapia. Lo que insume, mínimamente, unas cinco horas, mientras el tratamiento en cuestión, no supera los 10 minutos.

Desde enero, una amplia región que comprende a la “Gran Villa María”, que abarca unos 300 mil habitantes, tendrán en nuestra urbe una respuesta a uno de los más graves problemas de salud, y podrán acceder a la misma en pocos minutos.

El diario EL REGIONAL de Villa María, dialogó con tres de los responsables  de “Cepror”, el Lic. Lucas Magri, gerente general; la directora médica, la Dra., Gabriela Genovese y Claudia Ceranto, también médico del instituto. CEPROR se encuentra ubicada en la Avda. Borras s/n, a pocos metros del ingreso a la FMPE.

¿Solamente se hará “rayos”?

“En un principio sí, pero está previsto el hospital de dí­a y el hacer quimioterapia. Por el momento, sólo para pacientes oncológicos”.

“Tenemos que decir que gran parte de que esto se haya conformado en realidad, mucho tiene que ver la iniciativa del Dr. Osvaldo Paesani, quien acompañado por los otros socios, para que la inversión se hiciese en Villa María.

¿Cantidad de personal que desempernará en el instituto?

“Hay una amplia gama de especificaciones, desde los profesionales especializados en la materia (técnicos, médicos, ingenieros…) hasta los administrativos. Algo más de 15 personas.

Ambas doctoras han estado trabajando y formándose en diferentes nosocomios de la capital provincial y, consolidando una aquilatada experiencia. “Es una tarea nada simple, por un lado estamos frente a un paciente con características singulares, que precisa de un trato de contención, también particular, y por otra parte, lo profesional que requiere de un minucioso seguimiento. Aquí es imprescindible el trabajar en equipo”, acotan.   

Se explicó que el “bunker” donde se instaló la flamante aparatología de radioterapia, está levantado con paredes solamente de concreto, con ostensible densidad.

Ante la pregunta sobre si ha variado en los últimos años la eficiencia tecnológica en la materia, las galenas que cuentan que: “Enormemente. Las máquinas actuales, y en esto debemos decir que Villa María estará en condiciones de competir con lo más avanzado de cualquier punto del país; pero, por otra parte, forman parte de una superlativa tecnificación en rayos; por estos tiempos se aumentó sensiblemente la potencia para atacar y controlar los tumores,  con el menor daño de las células sanas.

Se ha incrementado el nivel de curación y calidad de vida. Eso es indudable. Se encontraron soluciones a situaciones que hasta hace mucho tiempo estaban muy limitadas. Se curaba al enfermo, pero se dejaba un daño extra. Eso hoy, ya no existe más. La tomografía indica un dibujo con el cual se puede saber lugar exacto y dosis necesaria a administrar. El daño es ínfimo y los logros evidentes”, subrayan.  

¿Cuántos logran volver a una calidad de vida normal?

“Muchísimos más que hace una década atrás. Todo depende de la etapa en que se encuentre el paciente cuando el tumor es diagnosticado; por ahí pasa mucho el resultado del tratamiento. Mientras más temprana sea la detección, mayor será el porcentaje de una respuesta favorable. La radioterapia también se la utiliza como complemento de cirugía o, en conjunto con la quimioterapia; en casos de una manera profiláctica, preventiva, para evitar que parezca nuevamente, y en otros atacando el tumor desarrollado. Por ejemplo, el cáncer de glotis, patología que cuando se opera se extraen las cuerdas vocales, con lo que ello implica, con la radioterapia se logran efectos altamente satisfactorios, sin intervención quirúrgica”.

“Siempre repetimos que el porcentaje de curación o control tumoral es alto, pero depende de localización y estadio del mismo. No existe una generalidad a la hora de referenciarlos. En las mujeres, lo que más se ve son los problemas de mamas, mientras que en los de próstata. En algunos de los casos se incrementan las posibilidades cuando se lo asocia a otros tratamientos, entre las que se encuentran las terapias moleculares. Interactúan”.

Relación con el paciente la primera vez.

“Lo observa con mucho temor, porque en general se desconoce lo que es la radioterapia; además ya vienen con los mitos de la quimioterapia. Las dudas es si se trata de aplicaciones dolorosas, reacciones, etc. la segunda vez todo eso está disipado. Ve que no duele, que sólo es un equipo que gira a su alrededor de sus cuerpo y se acostumbra. Luego concurre diariamente sin problemas. Los tratamientos tienen variación en cuanto a los tiempos. Depende de la localización del tumor, de la anatomía patológica de esa enfermedad. Si es paliativo es más corto o si es con intención curativo puede durar entre 5 y 7 semanas.

CEPROR, habrá de convertirse seguramente, en una opción de significativo valor para todos aquellos que padecen una de las enfermedades más temidas que existen: el cáncer. Villa María desde el 2011 tendrá entre sus “capitales”, el contar con un centro equipado con la más alta y moderna tecnología, de los que se expone en el orden nacional.

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