Se trata de una condición que se encuentra dentro de los trastornos del neurodesarrollo, se manifiesta durante durante los tres primeros años de vida, perdurando a lo largo de todo el ciclo vital y, en realidad, se denomina como Trastornos del Espectro Autista (TEA). Esta condición suele afectar la comunicación y la capacidad de interacción social de quien lo padece. Las personas afectadas suelen presentar conductas rutinarias o repetitivas, a veces llamadas conductas estereotipadas. Sin embargo no hay un solo tipo de TEA, hay tantas maneras de tener TEA como individuos que lo padecen.

El autismo es un espectro, lo que significa que éste se manifiesta por sí mismo en diferentes formas. Un diagnóstico puede escalar de leve a severo, y aunque los niños que lo tienen (es decir que están en el espectro) suelen mostrar rasgos similares, también son tan individuales como los colores de un arco iris, cada uno manejando una bolsa de sorpresas de capacidades y dificultades.

Mientras que un niño puede raramente hablar y tener dificultad para aprender cómo leer y escribir, otro puede tener muchas habilidades y puede asistir a clases en una escuela convencional. Otro niño puede ser tan sensible a la sensación de la tela que todas las etiquetas deben ser cortadas antes de que él use la ropa, mientras que su amigo que también tiene una condición del EA puede no tener ningún problema sensorial.

Entre las señales de alerta, de acuerdo a PAANACEA, se encuentran, que un lactante a los 6 meses no sonría cuando le sonríen, que no responda al nombre a los 10 meses, que no señale cosas que le interesan a los 12 meses, no diga ninguna palabra a los 16 meses o pierda alguna habilidad que ya había adquirido. En estos casos es fundamental consultar con el pediatra

e insistir si la consulta es desoída.

«Los signos tempranos suelen ser percibidos por las madres como algo que no está bien y es fundamental tomar en cuenta estas preocupaciones. No debemos recostarnos en ciertas ideas comunes como: se trata de un retraso dentro de lo normal, habla poco o no habla porque es varón, le entienden todo y es vago para hablar, entre otros. Porque cuanto antes se detectan las dificultades, más rápido podremos intervenir y desarrollar aquellas áreas o características que no se vienen dando dentro de lo esperable», sostuvo Andrea Abadi, coordinadora de los programas de diagnóstico acelerado de trastornos de conducta de INECO Infantojuvenil.

¿Cuáles son sus causas?

Si bien no se conoce exactamente cuáles son los causantes del TEA, se ha demostrado que existe una importante base genética, más de 100 genes en diferentes cromosomas podrían estar involucrados en su desarrollo. Las personas con autismo tienen pequeños cambios, llamados mutaciones, en muchos de estos genes. Otros individuos que padecen TEA, presentan alteraciones del sistema nervioso central. Sin embargo, muchas veces resulta imposible encontrar la etiología exacta.

«Debemos entender que esta condición acompañará a las personas durante toda su vida, y que con las intervenciones y apoyos adecuados, podrán encontrar un lugar de inserción social educativo, laboral y familiar, siempre que estemos abiertos a comprenderlos como individuos únicos con habilidades por desarrollar y descubrir», finalizó la especialista de INECO.

Una nueva mirada sobre el autismo

Gracias al avance en la difusión, capacitación, e investigación, cada vez más niños, adolescentes y adultos con CEA (condición del espectro autista) están accediendo a un diagnóstico y a los apoyos que les permiten llevar una vida plena y feliz. Sin embargo, existen aún muchas barreras para acceder a estos recursos, ligadas principalmente al desconocimiento, los mitos y los prejuicios.

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