En la mañana del 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores de las industrias de Buenos Aires, se fueron concentrando en la Plaza de Mayo. Llegada la noche, ya eran muchos más que miles de trabajadores los que reclamaban la libertad del General Juan Domingo Perón, preso desde hacía unos días en la Isla Martín Garcia.

A las 23 hs de ese día, el General Perón sale al balcón de la Casa Rosada proclamando un fervoroso discurso a la multitud que se concentraba allí. Entre algunas de las frases y emotivas reflexiones que el general expresó a sus seguidores, citamos la siguiente:

“…  Dejo el honroso uniforme que me entregó la patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la patria… Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden, trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa patria, en la unidad de todos los argentinos…”

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