El secretario de Lechería de Santa Fe, Pedro Morini, aseguró que continúan las negociaciones entre la cooperativa neozelandesa Fonterra y SanCor para una posible venta de los activos de la firma argentina al gigante lácteo.

«Las negociaciones continúan, puedo confirmarlo», sostuvo Morini en diálogo con Télam.

«Tenía la versión desde hace dos días de que Fonterra podía retirarse de la negociación, pero no es así, es falso», añadió el funcionario sobre trascendidos acerca de la ruptura del diálogo entre las partes para avanzar en un acuerdo.

El titular de Lechería en Santa Fe afirmó que las tratativas entre ejecutivos de Fonterra y los negociadores de SanCor «se van a demorar 50 o 60» días «o tal vez más», pero descartó que la cooperativa multinacional con sede en Nueva Zelanda se haya retirado de la negociación.

A la vez, reiteró que Fonterra -la mayor exportadora de productos lácteos del mundo- es «la principal» interesada en quedarse con SanCor.

La cooperativa argentina con plantas en las provincias de Santa Fe y Córdoba avanza en la venta de activos como consecuencia de una crisis financiera y de producción de la que no pudo recuperarse.

El funcionario detalló que Fonterra tiene previsto invertir «entre 450 y 500 millones de dólares» en Sancor y agregó que «parece mucho dinero pero para esta cooperativa, que factura 70 mil millones de dólares por año, no es tanta plata».

Asistida por el gobierno en los últimos años, SanCor vendió en 2016 la línea de producción de yogures, flanes y postres a la agroalimentaria Vicentín en 100 millones de dólares.

Asediada por las deudas y la caída de la actividad, en mayo pasado una asamblea extraordinaria de la cooperativa, con sede en la localidad santafesina de Sunchales, aprobó un plan de salvataje.

El mismo, según comunicó la compañía láctea, consistía en un préstamos del «Fondo para el Desarrollo Económico Argentino (Fondear) por 450 millones de pesos», que el Estado nacional envió en dos tramos.

También incluyó la «estabilización» productiva y comercial; la regularización de los pagos pendientes y «la incorporación de socios estratégicos».

En este último punto, se inscribe la negociación de SanCor con Fonterra, la cooperativa de origen neozelandés que posee inversiones en Chile (Soprole) y Brasil, entre países latinoamericanos.

Ambas compañías discuten por estos días el traspaso de activos de SanCor a Fonterra, negociación que incluye la millonaria deuda de la cooperativa argentina, cercana a los seis mil millones de pesos.

Mientras tanto en Huanchilla

Mientras tanto al sur de nuestra ciudad avanza el proceso para que la Cooperativa Láctea de Huanchilla compre la planta que SanCor tiene en Coronel Moldes y que lleva ocho meses parada. Los 56 empleados cobran el 75% de su sueldo, a veces, en cuotas. El cierre de la operación depende de que el Banco Nación apruebe un plan de negocios que respalde la financiación.

La cooperativa está integrada por 43 tamberos que no industrializan la leche. Hace unos años entregaba la leche a SanCor, pero esa relación se cortó. Ahora están interesados en hacer quesos. Para ampliar la capacidad de producción, Saputo (la canadiense que comercializa con las marcas La Paulina y Molfino) le entregaría leche para que le fabriquen a fasón.

Esta leche adicional permitiría que la planta trabaje a tiempo completo. El plan original era hacerlo 15 días al mes o bien en medios turnos. Pero la alianza con Saputo cambiaría el esquema y lo expandiría.

Hernán Ghersi, gerente de la cooperativa, explicó en una nota realizadA al diario  La Nación que «hay reuniones comerciales» y que completaron las presentaciones ante el banco. «No está fácil», definió. Los asociados producen 130.000 litros diarios. Prefieren la cautela y no generar expectativas que después no puedan cumplirse. Por su parte, desde SanCor confirmaron a este mismo medio que «se está avanzando» pero que «hay otros interesados» que, «por razones de confidencialidad», no se pueden mencionar.

Jorge Constanzo, intendente de Coronel Moldes, indicó a este diario que es «optimista» respecto al proceso que permitiría la reapertura de la planta, un motor para la economía de la localidad. «Se siente que está frenada por el movimiento directo e indirecto que generaba», expresó.

Los quesos duros y semiduros que se fabrican en Coronel Moldes (la planta tiene una capacidad para procesar 220.000 litros diarios de leche) requieren de 180 días de maduración, período en el cual no se pueden comercializar. Por eso el financiamiento es un factor clave.

Las instalaciones están en condiciones de empezar a trabajar de manera inmediata. De hecho, hace unas semanas se realizó una prueba. Las negociaciones -que se iniciaron con la firma de una carta intención hace dos meses- no tienen fecha límite.

En el plan de reestructuración presentado por SanCor se incluía la posibilidad de venta de las plantas que están cerradas, que en el caso de Córdoba son las de Coronel Moldes y Brinkmann. En Santa Fe es la de Centeno y en Buenos Aires, la de Coronel Charlone.

Deje un comentario