Brisa Camillucci es oriunda de La Carlota. Estudia y trabaja. Supo sobreponerse a conflictos y adicciones y apostar a la vida. Su pequeño gran gesto fue desprenderse de su cabellera y que esta se convierta en una peluca para enfermas oncológicas.

Brisa  tiene 19 años y en su corta edad tiene una historia de desarraigo y conflictos,  que forjó en ella un espíritu de lucha y solidaridad. Hace pocos días tomó una decisión que, para algunos jóvenes podría ser una locura de un rato, pero para ella significa regalar una sonrisa a niñas que están en tratamiento oncológico.

Decidió cortarse su larga cabellera y donar su pelo a una fundación que en Santiago del Estero hace pelucas para niñas con cáncer.

Su gesto no pasó desapercibido por amigos y familiares. “Algunos me felicitaron y otros me dijeron ‘estás loca’”, dice Brisa mientras se acaricia su cabeza rapada.

Brisa es oriunda de La Carlota. Actualmente vive en Las Higueras, donde trabaja en una verdulería y estudia Veterinaria en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Está en el primer año de la carrera.

En diálogo con PUNTAL, la joven desanda su corta historia contando que por decisión de sus padres, de muy chica se fueron a vivir a Italia y España.

“Luego regresamos a La Carlota. Mi familia fue siempre media caótica, muchas discusiones y demás. Por todo esto tuve problemas con adicciones, pero salí”, relata. Y asegura que mucho tuvo que ver el apoyo brindado por un amigo de La Carlota, de quien dijo aprendió los verdaderos valores de la vida.

“El es Santi, un mecánico y vos lo ves cubierto de grasa, pero es una persona enorme, que me ayudó muchísimo”, relata Brisa.

Fue el descubrir que el dolor de otros puede ser mayor al propio que desde hace tiempo viene elaborando esta idea de brindarse al prójimo. Y encontró en esta cruzada que leyó por las redes sociales de donación de pelos una forma de brindarse a los demás con un pequeño gesto.

Días pasados sorprendió a sus amigos al mostrarles su cabeza totalmente rapada: “Muchos me decían estás loca, otros entendieron qué quería hacer. Yo quiero que no sólo vean lo lindo del físico, sino que también  aprecien mi nueva imagen por lo que quise hacer. Hay algo más grande que los problemas propios, hay personas que realmente la están pasando mal”, reflexiona. “Sólo quise dar un poco de ese amor que me dio Santi (su amigo de La Carlota) que me cambió la vida, que me devolvió la fe. Para que sepan que no están solos”.

Brisa sueña ahora ver su pelo convertido en una bella peluca que sirva a una pequeña sentirse linda, en un momento difícil, como es el trance de cualquier tratamiento oncológico.La joven estudiante preparó ya su cabello para enviarlo a Santiago del Estero.

FUENTE: Puntal

 

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