Lo reveló un estudio de la Universidad de Río Cuarto. Pertenecen a fauna de la época jesuita, al igual que los restos de vasija. Creen que había un basural
 Los huesos hallados en Reducción la semana pasada no son humanos sino que se condicen con los de alguna especie de fauna de tamaño mediano que data de la época jesuita, aproximadamente 200 años atrás.

Así lo confirmaron los profesionales de la cátedra de Arqueología Biológica, de la Universidad de Río Cuarto, quienes examinaron en sus laboratorios los restos encontrados a pedido del propio intendente de Reducción, Jorge Grazziano.

“Se descartó que los huesos fueran humanos”, manifestó Mario Arrieta, quien es licenciado en Ciencias Biológicas y becario del Conicet, al tiempo que agregó: “Igualmente, los restos se asemejaban mucho en tamaño y proporción a ciertos huesos de un ser humano, pero finalmente no coincidían en cuanto a su morfología”.

Arrieta describió que se trataba de los miembros apendiculares de un animal cuadrúpedo y de algunas costillas seccionadas, en alto grado de fermentación.

Agregó que entre los restos rescatados habría huesos de más de un animal y que podría tratarse de alguna especie ovina.

Cabe recordar que además de restos óseos fueron encontrados fragmentos de una vasija que también fueron motivo de investigación de los profesionales universitarios.

“Por la magnitud y el grosor de los trozos, podemos deducir que son partes de una vasija de tamaño considerable. Además, el hecho de que no tenga elementos decorativos nos hace pensar que tenía algún fin utilitario, por lo que se puede estimar que podría tratarse de una especie de contenedor para la provisión de agua que se usaba en la reducción emplazada en la zona”, señaló Arrieta.

Microbasural

La aparición conjunta de huesos y restos de una vasija en un mismo nicho también fue examinada por los facultativos.

Para ellos, el sector en donde fueron hallados los restos centenarios podría haber sido un viejo microbasural o el depósito de basura de una vivienda o de una toldería.
“El hecho de que los huesos estén seccionados puede implicar que en ese sitio se destinaran los residuos en la época jesuita”, explicó Arrieta.

Por otra parte, el becario de Conicet comentó que, como desde Arqueología Biológica sólo se estudian restos humanos, no avanzarán sobre posibles excavaciones en el sector, ni tampoco en la investigación que lleve a determinar a qué especie de fauna pertenecen los huesos.

Asimismo, no se descarta que ello pueda ser redireccionado hacia el área de las ciencias pertinentes.

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