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Qué es la enfermedad celíaca

Esta intolerancia alimentaria crónica requiere excluir ciertos cereales y sus derivados. Cuáles son sus síntomas y cómo se debe manejar. Es urgente promulgar la esperada «ley celíaca».

La enfermedad celíaca se conoce popularmente como intolerancia al gluten. Pero, en realidad, se trata de la intolerancia crónica y definitiva a una proteína llamada prolamina, presente en cuatro cereales: trigo, avena, cebada y centeno. La prolamina de estos cereales resulta tóxica para el intestino de los celíacos, órgano afectado por la enfermedad, y los alimentos que la contienen impiden la absorción de nutrientes.

Se manifiesta principalmente en la niñez, aunque también puede presentarse en etapas posteriores. Entre sus síntomas se destacan palidez, apatía, irritabilidad, falta de apetito, distensión abdominal (panza pronunciada), detención del crecimiento, pérdida de peso, deposiciones abundantes o diarrea prolongada, vómitos después de las comidas, hinchazón de las piernas, dolor en los huesos o calambres.

La tendencia al desarrollo de esta enfermedad parece ser hereditaria, por lo que hay que tener en cuenta los antecedentes familiares. Generalmente puede ser descubierta desde los pocos meses de vida, pero también puede mantenerse silente (con la mucosa intestinal dañada pero sin síntomas) o en situación de latencia (con anticuerpos, pero sin daño de mucosa ni síntomas) hasta ser disparada por alguna razón.

Puede asociarse a otras enfermedades de base autoinmune como la diabetes tipo 1, el déficit selectivo de inmunoglobina A, tiroiditis y hepatitis autoinmunes.

Se estima que en Argentina habría unas 400 mil personas que padecen la enfermedad, aunque sólo 25 mil lo saben.

Cómo controlarla

El único modo de controlar esta enfermedad es excluir los alimentos con prolaminas que resultan tóxicas para el celíaco. También hay que evitar sus derivados: harinas, panes, pastas, pizzas, facturas, galletitas, cerveza y otros productos con malta, y alimentos que puedan contener alguno de los cuatro cereales, como fiambres, salchichas, quesos, patés, caramelos, chocolates, café instantáneo.

Algunos productos llevan en su etiqueta el dibujo de una espiga de trigo cruzada con una línea o exhiben la leyenda «sin TACC» (iniciales de los cereales con prolaminas) con la intención de aclarar que pueden ser consumidos sin problemas. Sin embargo, no se debe confiar totalmente en dicho logo, ya que no es oficial para nuestro país y se ha visto que algunos productos que lo llevaban no resultaban aptos para las personas celíacas.

Es importante leer las etiquetas para chequear los ingredientes, consultar siempre en caso de dudas y adherirse a instituciones que proporcionen listados actualizados de alimentos convenientes o no, como la Asociación Celíaca Argentina.

Una vez puesta en práctica la alimentación indicada, los resultados suelen verse rápidamente: el niño sube de peso, recupera el buen humor y se desarrolla en forma normal.

El gluten y las prolaminas

El gluten es el resultado del contacto de las proteínas de la harina con el agua. Sin embargo, las proteínas llamadas prolaminas producen intolerancia a los celíacos aunque no formen parte del gluten. Por lo tanto, los alimentos que se deben evitar no son sólo los amasados, sino todos los que contengan proteína de trigo, avena, cebada o centeno.

 

Las claves

* Informarse exactamente de todos los productos que el celíaco no puede consumir, así­ como de aquellos productos aptos que constantemente aparecen en el mercado.

* Buscar los productos que indiquen «sin TACC», pero aun así­, chequear siempre los ingredientes y buscarlos en las listas de las asociaciones de celíacos.

* Si el afectado es un niño, informar de la situación a él, a todos los habitantes de la casa, a los docentes y a todas las personas que de alguna manera tengan contacto con el niño, y pedirles que lo ayuden a cumplir estrictamente con su dieta. De esta ayuda depende que el niño pueda llevar una vida normal.

* Aceptar que es una enfermedad crónica y que la salud del enfermo depende del cumplimiento estricto de la alimentación.

* Saber que cada edad traerá nuevos planteos y rebeldías; compartir las dudas y los problemas del manejo con otras personas que sepan del diagnóstico de sus hijos o de si mismos, y puedan aportar experiencias que les han resultado satisfactorias.

Dónde consultar

Cuando se detecta esta enfermedad es conveniente consultar al médico acerca de la posibilidad de estudiar al resto de la familia. Entrar en contacto con ACELA (Asistencia al Celíaco de la Argentina), Hospital Udaondo, Caseros 2061, 3º piso, Bs. As., tel. 011 4745-2442, 4204-9907 y 4553-5678, o con la Asociación Celíaca Argentina, Calle 24, Nro.1907 e/71 y 72, La Plata, Pcia. de Buenos Aires, tel/fax: 0221-4516126, www.celiaco.org.ar.

En la web también se puede visitar www.celiacosargentinos.com.ar y www.ley-celiaca.com.ar.

 

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