AL EGRESADO

Estos tiempos de fines de año son muy especiales y el egreso de la «secundaria» un clásico. En homenaje a nuestros jóvenes rescatamos las palábras de una docente de nuestra ciudad despidiendo a los egresados en finales de la primavera 2006, haciendo nuestras sus frases. A vuestra felicidad egresados. 

Queridos jóvenes:

 

          Cuando comencé a pensar sobre que me gustaría decirles en este momento tan especial de vuestras vidas no me pude sustraer de este sentimiento de madre con el que Dios me bendijo. Por eso quisiera expresarles el valor inmenso de la familia y poniéndome en lugar de mamá y papá que están hoy mirándoles embobados decirles a cada uno en particular, como a ustedes les gusta.….. si ya se, sonríen  pensando en lo que mamá y papá les abrían dicho.

            Mamá pidiéndote que te abrigues, que andes despacio, que saludes a todos, etc. .. Papá “clavándola al ángulo” con alguna reflexión como: La comida es para compartirla, si le das lo tuyo a alguien quedándote con hambre habrás hecho una buena obra, etc.,,

            Todas esas cosas que ya saben porque las hemos dicho hasta el hartazgo, somos así­, somos los padres, unos metidos bárbaros en vuestras vidas. Será que no podemos resistirnos a que nos necesiten que muchas veces nos metemos a hacer vuestras cosas, a pretender pensar y decidir por ustedes; sin darnos cuenta que el niño es todo un hombre, la niña ya una mujercita, que ellos solos lo pueden y que la vida se les presenta para que la vivan con todas sus fuerzas, en libertad.

               Pero a pesar de cómo somos cada uno, una cosa es segura, el Amor, el cariño que sentimos por ustedes es inmenso, tan grande como el que ustedes sienten por nosotros y muchas veces no pueden demostrar. No se preocupen a nosotros nos pasa lo mismo, cuantas veces hicieron algo que valía la pena que lo reconociéramos pero vaya a saber porqué circunstancia no pudimos hacerlo y se quedaron un poco tristes, pensando que no valoramos vuestro esfuerzo.

            Es bueno un momento este para decirles que estamos de vuestro lado, que nos sentimos orgullosos de vosotros, que seguramente se podrán equivocar, pero que siempre sabrán remendar vuestro error porque se hicieron al lado de Jesús y porque al disfrutar de su amistad se hicieron parecidos a El, creyeron en su palabra y viven su evangelio.

            Es hermoso saber que a pesar de que ustedes no lo saben, tienen la fuerza para cambiar las cosas de este mundo que no están bien y que cuentan con una familia que les ayudará a ser lo que ustedes quieren ser.

            Tengan confianza en ustedes mismos y no se pongas tristes si alguna cosa no les sale como quisieran, el tiempo será vuestro amigo, en él encontraran el camino que los llevará a donde Dios les espera, solo déjense llevar creyendo en la fuerza que vuestro Amigo depositó en sus corazones.

            Muchas veces no aceptamos como somos, si somos rubios quisiéramos ser morochos, si flacos mas robustos, si altos tal vez mas petizos, bueno eso es natural hasta que nos preguntamos porque y para qué quiso  Dios que fuéramos de esta manera y nos demos cuenta que en su infinito amor nos dio la forma con la que podemos descubrir la felicidad.

            En este tiempo de decisiones en que les parece que todo es muy difícil no tengan temor en elegir lo que creen será vuestro futuro, tengan en cuenta que los bancamos a muerte y que no les dejaremos solo. No sabemos si podremos darles todo cuanto se merecen, pero haremos lo imposible para que nuestros pequeños hijos, porque aún les consideramos así­, sean felices.

            Querido hombrecito, querida mujercita la virgen de la Merced es vuestra Estrella, miren siempre su luz, ella les guiará aun en los momentos mas difíciles. Pídanle que le hable de ustedes a Jesús, que le diga de vuestros problemas para que como en el milagro de Canaá convierta el agua de vuestras dudas en el dulce vino del estudio que les permitirá conocer el mundo que El quiso habitar.

Hijos, vuestras familias les aman tanto como no se pueden imaginar son para nosotros motivo de orgullo y nos sentimos felices de que sean nuestros hermanos e hijos. De una cosa tienen que estar seguros, no deben demostrarnos nada solo vivan  intensamente y sean felices.

 

Hasta aquí les habló la mamá. Ahora les habla la profe para un último consejo, no puedo dejar de decirles que deben guardar para vuestros padres ahora y siempre el mas sincero respeto. Nadie como ellos les aman, nadie como ellos quieren vuestro bien. Ya saben que si fuera menester de vuestras madres y de vuestros padres darían la vida por ustedes, ¡cuanto más no harán por ustedes cualquier otra cosa siempre que sea para vuestro bien! Hónrenlos donde quiera que ustedes estén. Presentes, sean cariñosos con ellos y háganles saber que les aman. Ausentes, que nunca les falte la alegría de vuestras cartas. En cierto modo, y esto lo comprenderán más adelante mejor, ellos han empezado a vivir de nuevo en vuestras propias vidas. Todo lo que hacen les interesa, tienen profundo y sincero interés en verlos progresar. Ustedes son todo para ellos en este mundo. Hónrenlos con vuestra conducta, con vuestras palabras y con vuestras vidas. Denles la suprema alegría de saber que su hijo, que su hija es una persona de bien.

 

 

Foto: La Carlota, fines de primavera 1974