Ante el pedido de 20 organizaciones que buscan promover el debate, Juez, Aguad, Salas y Baldata indicaron sus propuestas con relación a la situación de los recursos naturales en la provincia.
Los candidatos Luis Juez, Oscar Aguad, Griselda Baldata y Eduardo Salas coincidieron en la necesidad de crear una entidad provincial para una efectiva protección del medio ambiente y expusieron sus propuestas en relación con los agroquímicos y la ley de bosques, entre otros aspectos. Ello se dio en el marco de la Agenda del Gobernador, una iniciativa de 20 organizaciones que solicitó a los postulantes que se expidan sobre la situación de los recursos naturales en Córdoba. De la Sota no respondió a la consulta.

En base a un diagnóstico realizado por el Foro Ambiental Córdoba, institución que integra la Agenda del Gobernador, se pidió a los candidatos que expongan sus propuestas en torno de los nudos críticos más importantes relacionados con el ambiente.

Federico Kopta, coordinador del Foro Ambiental, explicó que los temas consultados fueron: la necesidad de crear una Fiscalía ambiental para investigar delitos ambientales, la gestión integrada de los residuos sólidos urbanos, la gestión integrada del agua, la problemática de los plaguicidas y la conservación de los bosques nativos.

Quienes respondieron al pedido de las instituciones fueron los candidatos a gobernador por los partidos Frente Cívico, Unión Cívica Radical, Frente de Izquierda y Coalición Cívica. “Nos hubiera gustado recibir la respuesta de Unión por Córdoba, que es una de las primeras fuerzas”, expresó Kopta. Y añadió: “La gente que respondió muestra la vocación de comunicar cuáles son sus propuestas de campaña, que son compromisos que después la sociedad tendrá que ver que se cumplan”.

Fiscalía Ambiental

El coordinador del Foro Ambiental explicó que la necesidad de crear en la provincia una fiscalía especializada en la investigación de delitos ambientales es “fundamental y transversal a la problemática ambiental”. Y destacó la importancia de que en Córdoba exista un equipo técnico para investigar este aspecto “porque la complejidad de estos temas supera al conocimiento que pueda tener cualquier fiscal”. 

Sobre este tema, Aguad señaló: “Sabemos de las enormes dificultades con las que se encuentra el Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo a la hora de realizar propuestas, tomar acciones, o planificar políticas”. Ante ello, afirmó la necesidad de que exista un instituto provincial destinado al estudio de los problemas ambientales, para lo cual propuso la creación de un Centro de Investigación y Capacitación Ambiental.

El Frente Cívico, por su parte, indicó: “Proponemos la creación de fiscalías ambientales en la ciudad de Córdoba y en las ciudades del interior en riesgo ambiental”.

En tanto, Salas sostuvo que la existencia de una oficina ambiental “no es una garantía de freno del daño ambiental ocasionado por la actividad industrial y agrícola. Los organismos judiciales que se creen deben establecerse sobre la base de una política destinada a preservar el medioambiente”.

En el ARI expresan cierto acuerdo con la creación de una fiscalía pero proponen generar “subsecretarías de medio ambiente regionales en el interior de la provincia con características singulares en función de los perfiles de desarrollo socioeconómico y productivo de cada región”.

Plaguicidas

Sobre la consulta acerca de cómo afrontarán “el enorme consumo de plaguicidas en la provincia y sus efectos en la salud y el ambiente”, los candidatos plantearon propuestas disímiles.

“El Estado provincial debe reconocer la toxicidad de estos productos para el ambiente y la salud y desalentar su utilización. Tanto en los cultivos de oleaginosas como con la producción frutihortícola. En estos últimos se deben cumplir los controles de plaguicidas que estableció el Senasa y no se cumplen”, dijo Juez.

Además, el Frente Cívico sostuvo que las fumigaciones terrestres deben hacerse a distancias  técnicamente seguras para la salud y consideró la posibilidad de erradicar las aspersiones aéreas por su alta peligrosidad.

En cambio, desde el radicalismo pusieron en duda el daño que los agroquímicos provocan en la salud y proponen realizar diagnósticos que permitan “elaborar, mediante la información validada científicamente y consensuada socialmente las nuevas reglas de juego que deben regir el desarrollo sustentable provincial”.

Por otro lado, Baldata planteó la necesidad de establecer una zona de protección o amortiguamiento periurbana que restrinja la aplicación de herbicidas cerca de las poblaciones.

Por último, el Frente de Izquierda propone desarrollar comisiones para controlar el uso de agroquímicos y del agua con un plan de emergencia sanitaria que atienda los casos de contaminación, impulsar desde la provincia la nacionalización de los puertos, de los bancos y del comercio exterior e imponer “un impuesto progresivo a las grandes fortunas agrarias para sacar los fondos que impone desarrollar esas medidas”.

4 Comments

  • Miica dice:

    Wewewewe la guia de ciudadania

  • Miica dice:

    Sus comentarios ayudan a construir una verdadera comunidad online en La Carlota.

  • Miica dice:

    Wewewewewe la tarea de ciuuuudadaniia ;P

  • FRANCHESCA dice:

    UN PUEBLO DE CORDOBA QUE VIVE GENTEEEE
    Huascha (Ischilín) . No aparece en los mapas. No figura en ninguna lista de pueblos, ni en el reciente Censo 2008 de la Provincia. No hay cartel que dé señales de su existencia. Pero Huascha existe.
    Arribar a este paraje no es tarea fácil. Los de afuera dirán que es un “pueblo fantasma”, en vías de extinción, pero sus 43 habitantes, de nueve familias, rechazan esa impresión con pasión y se aferran a la identidad de su terruño.
    Está a la vera de la ruta provincial 16, en el árido norte cordobés, a 25 kilómetros de Cruz del Eje y a 60 de Deán Funes. Como referencia cercana aparecen las comunas de San Nicolás y de Chuña, a nueve y 15 kilómetros de polvorientos caminos.
    Llegar es internarse un siglo atrás. El silencio de sus escasas calles, las antiguas casas con su arquitectura de época, muchas de ellas derruidas, y los ranchos en la lejanía. Sobresale, en pie, la abandonada estación de ferrocarril, símbolo de una prosperidad que pasó y no volvió.
    Es un pueblo perdido, extraviado, olvidado. Pero no lo es para sus sufridos habitantes, resistentes del olvido. Una sola protagonista verde atraviesa todos los tiempos en esta zona: la tuna. A su alrededor, la escasa vegetación en invierno se ve achaparrada, gris, sufriente de las sequías endémicas, mimetizada con el árido suelo.
    Aislamiento y carencias. El principal problema que plantean los lugareños es la falta absoluta de agua en el poblado. No existen perforaciones, molinos ni otra forma de obtenerla. Las napas estás secas y la suerte parece sellada. El aljibe de cada vivienda es sólo receptor del agua que pueda llegar desde otros puntos, en camiones.
    “La comuna de Olivares San Nicolás nos manda la cisterna con un tractor. Sólo nos queda comprar en Cruz del Eje, a 160 pesos los ocho mil litros. Pero eso no nos resulta nada fácil”, se lamenta Romina Cepeda.
    Avelino Bustos y Natalia Pereyra apuntan: “No tenemos ni un dispensario, viene un médico un solo día, cada una o dos semanas. Estamos aislados ante una emergencia y sin medios para transportar a alguna persona si hay una urgencia”. El único teléfono público de Huascha fue retirado hace tiempo. La incomunicación es sólo paliada por la telefonía celular, aunque jaqueada por la lejanía y la falta de señal.
    La escuela rural José de San Martín estuvo cerrada por más de 20 años. La buena nueva es que fue reabierta este año. Le dan vida un maestro y cuatro alumnos, que reciben la merienda del Paicor.
    Las oportunidades laborales faltan como el agua. “Aquí queda gente grande, jubilada y pensionada; el resto trabaja en dos estancias cercanas en tareas rurales o bien como peones en empresas de mantenimiento de caminos. Y nada más”, acota Orlando Ramírez. La alguna vez prominente iglesia permanece cerrada y sin cura todo el año. Sólo el segundo domingo de septiembre abre sus puertas y desempolva las imágenes para rendir honores a la Virgen Niña, patrona del lugar. Ese día es importante en Huascha. Y no habrá otro en un año.
    “Huascha nos tiene a nosotros. No es un pueblo fantasma, es un pueblo tristemente abandonado, pareciera borrado del mapa”, relatan a este inesperado cronista, en una rueda de mates.
    Mientras hablaban, el orgullo de identidad sobrevolaba el cielo. María Laura Díaz, una joven estudiante cuya familia tiene historia en el lugar, juntaba firmas para petitorios y programaba pintar un cartel con el nombre de Huascha para colocar en la entrada. Para seguir estando nomás.
    Al maestro con amor
    Al maestro rural Ariel Fernando López le tocó este año reabrir la Escuela José de San Martín. Vive en Deán Funes y sus cuatro pequeños alumnos lo acompañan a diario a tomar el colectivo. “Soy soltero sin hijos, pero los siento a ellos como propios, yo elegí esto”, dice.
    El tren que se fue
    El ferrocarril dio su pitada final en Huascha en la década de 1980. Hasta entonces, este paraje conoció mejores tiempos.
    Los trenes del Ferrocarril del Oeste con rumbo a Catamarca dejaron huérfanos también a otros pueblos de la región como San José, Quilino, San Pedro, Jaime Peter, Chuña y La Juanita, como así a tantos otros a lo largo del país.
    Ser hachero era el oficio común del siempre humilde lugar, complementado con los hornos de carbón de piedra, la crianza de ganado vacuno y caprino, como el trabajo en los olivares en el cercano San Nicolás.
    Pero Huascha nunca fue comuna. Recién el último censo provincial de 2008 lo incorporó como paraje rural a la zona que depende de la comuna de Olivares San Nicolás. No solo las vías férreas silenciadas marcaron la decadencia. La deforestación descontrolada, el cambio climático y la caída de las mini economías campesinas familiares también aportaron para la postración de hoy.

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