La calificadora Moody’s señaló que la capacidad de mantener las finanzas equilibradas todavía es un “importante desafío” para Córdoba.
Córdoba ya no padece la crisis profunda que la puso en jaque durante 2009. Sin embargo, las cuentas de la Provincia siguen siendo endebles y mantener el equilibrio es uno de los desafíos para 2011. Esa es una de las principales conclusiones a las que arribó la calificadora de riesgo Moody’s, una de las principales empresas mundiales en su rubro.

El dato surge de la revisión que la multinacional terminó de hacer en marzo de este año y en la que le mantuvo a Córdoba la nota del año anterior. En la escala de Moody’s, Córdoba tiene un A2.ar, que significa que las emisiones de deuda de esos estados presentan una capacidad crediticia alta en comparación con otros emisores nacionales.
Esa calificación está un escalón por encima de la que recibió el Municipio de Río Cuarto.

“La calificación asignada refleja márgenes operativos positivos -aunque en deterioro- y una tendencia descendente en los niveles de deuda en relación a los ingresos. La calificación también refleja una posición de liquidez ajustada y una fuerte dependencia en el financiamiento de parte del gobierno nacional para mantener equilibrado el resultado de sus cuentas fiscales en un contexto de elevada inflación que genera continuas presiones por el lado del gasto”, señala el informe de Moody’s.

La calificadora planteó, en general, los mismos cuestionamientos que hizo con respecto al Municipio de Río Cuarto en lo relativo a los gastos: los egresos del Estado provincial están creciendo a un ritmo mayor que los ingresos.

En cuanto a las fortalezas crediticias que tiene Córdoba, los técnicos de Moody’s señalaron: la economía provincial es relativamente próspera y diversificada y, por lo tanto, da soporte a la recaudación de ingresos propios; tiene ratios de deuda descendentes impulsados por un significativo incremenProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 de los ingresos desde 2003; los resultados corrientes todavía son positivos aunque están en deterioro.

Pero la calificadora también puntualiza los aspectos negativos de las finanzas del Estado provincial: los gastos vienen creciendo más aceleradamente que los ingresos desde 2005; existe una limitada capacidad del gobierno para ejercer control sobre el gasto, especialmente en salarios; fuerte dependencia en ingresos por financiamientos provenientes del gobierno nacional y ajustada posición de liquidez.

Es decir, más allá del aumento de los egresos, el equilibrio que consiguió el gobierno de Schiaretti en 2010, después de firmar un acuerdo de refinanciación de deuda y asistencia financiera con la Nación, pende todavía de un hilo y, además, no tiene un margen de liquidez importante que le permita hacer frente con holgura a sus obligaciones.

En el período 2003-2008, Córdoba fue una de las provincias que se benefició con la recuperación económica y consiguió superávits corrientes equivalentes al 9,2 por ciento de los ingresos corrientes. Así, fue financiando sus gastos de capital y alcanzó superávits financieros -ingresos totales menos gastos totales- durante seis años.

“Sin embargo, desde el 2005, los gastos totales han venido creciendo a tasas más aceleradas que los ingresos, y de esta manera los resultados han ido perdiendo fuerza en relación a los ingresos. Tal ha sido el cambio de tendencia en el crecimiento de ingresos y egresos que en 2009 la Provincia registró, por primera vez luego de la recuperación de la crisis, un déficit financiero equivalente a -3,3 por ciento de los ingresos totales de ese año”, dice el informe de Moody’s.

Para colmo, la dependencia con respecto a los ingresos de la coparticipación es alta. Córdoba sólo genera el 37 por ciento de sus ingresos corrientes; el resto llega desde la Nación.

A la hora de evaluar la deuda, si bien ha habido un crecimiento importante del monto nominal, la inflación ha servido para que su peso fuera licuándose con el correr de los años.

El pasivo pasó de 5.200 millones de pesos en 2002 a más de 9.600 millones en 2009. Ya en el tercer trimestre de 2010, la cifra había llegado a los 9.676 millones.

“Hubo un incremento cercano al 84 por ciento en siete años. Sin embargo, el peso de la deuda relativo a los ingresos ha venido disminuyendo progresivamente, representando un 230 por ciento de los ingresos totales en 2002 y un 80,8 por ciento al cierre de 2009.
Del mismo modo, la deuda pasó de significar un 241 por ciento de los ingresos corrientes en 2002 a un 83,6 por ciento en 2009”, se lee en la revisión de marzo de 2011.

Esa relación hace que la situación cordobesa sea menos comprometida.

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