Los perros callejeros (y, an algunos casos de dueños también) en nuestra ciudad son un problema que, día a día, se asienta. A principios del mes de junio, se había confirmado que un menor había sido atacado por un perro. La niña, como consecuencia de las heridas, recibió cuatro puntos de sutura.

Otro de los casos fue, también a un menor, que había ingresado en el Hospital San Antonio con mordeduras de perros.

La semana pasada, en el Concejo Deliberante, se trató la Ordenanza de Protección y Regulación de la Tenencia de Animales. Ante la problemática de los perros en la ciudad, los concejales sugirieron que los animales considerados como “peligrosos” deberían llevar bozal, independientemente de su edad y raza. Se especificará en un registro los animales “peligrosos”, según tamaño, aspecto físico y carácter; así como también un registro en donde aparezcan los propietarios de los perros agresivos.

Se determinó, finalmente, que los perros agresivos y peligrosos serán retirados por personal del Área de Bromatología Municipal y el veterinario municipal estipulará el destino del mismo.  

Ante esto, se supo que, el fin de semana, trascurrieron dos hechos más de ataques de perros callejeros: una niña fue mordida por un perro el domingo a la tarcedita (entre las 19. 00 y 19.30 horas) en la calle Rivadavia, esquina México. Y el otro caso también involucra a una niña que debió ser llevada al hospital, como consecuencia de la mordida de un animal. Este último hecho se registró en el Barrio IPV.

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