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El historiador lanzó el programa de Revisionismo Histórico a nivel nacional junto a Martín Gill. Ambos coincidieron en la necesidad de propiciar miradas plurales sobre la historia.

 “No se trata de borrar nada, sino de escribir lo que no está escrito, poner a la vista lo que estuvo oculto, hay muchas cosas para desenterrar”. La frase fue dicha por el historiador Mario Pacho O’Donnell en el Teatro Verdi de Villa María, durante la presentación a nivel nacional del Programa Nacional de Revisionismo Histórico organizado conjuntamente por la Secretaría de Políticas Universitarias y el Instituto de Revisionismo Histórico Nacional e Iberoamericano Manuel Dorrego, cuya dirección ocupa el prestigioso académico y escritor.

En la apertura participaron numerosas autoridades. Estuvo presente el secretario de Políticas Universitarias, Martín Gill; el intendente municipal, Eduardo Accastello; la vicerrectora a cargo del Rectorado, Cecilia Conci; el director del Conicet, Aldo Caballero; y el titular del Instituto de Extensión de la UNVM, Omar Barberis, además de otros miembros de la casa de altos estudios y del Ejecutivo local, entre otras instituciones.

O’Donnell destacó que en Argentina se instauró, tras la batalla de Pavón, un relato centralista y unitario de la historia, cuyo fin fue “justificar el proyecto de organización nacional surgido tras la derrota del proyecto federal”. Señaló, fundamentalmente, a Bartolomé Mitre y a Vicente Fidel López como los que sentaron las bases para este relato, que fue impugnado, casi siempre desde los márgenes del sistema académico, por pensadores revisionistas como Juan José Hernández Arregui, José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos y Rodolfo Ortega Peña. Sin embargo, el escritor destacó que la tradición revisionista argentina tiene sus orígenes en el pensamiento de Juan Bautista Alberdi, evidenciado en su conflicto con Sarmiento y Mitre.

“La dependencia económica es solamente posible con el colonialismo cultural, y eso lo tuvo claro Inglaterra y sus socios interiores”, sentenció. En su reflexión sobre el alcance de la visión centralista de la historia, aquella que tradicionalmente se ha enseñado en escuelas y universidades argentinas, explicó que “nos ha llevado a ser un país de una gran valorización de lo ajeno y desvalorización de lo propio”, precisamente por ser una mirada realizada desde fuera de nuestra propia identidad.

 Múltiples miradas

Acerca de la polémica generada por la oficialización del Instituto Manuel Dorrego por parte de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en noviembre de 2011, el escritor desestimó las críticas que aseguraban que se pretendía instaurar otra historia, cambiar la forma de pensar de las nuevas generaciones. O’Donnell afirmó que quienes conforman el Instituto pretenden que existan múltiples miradas sobre la historia, y que todas sean accesibles y ninguna sea borrada.

Particularmente, se refirió al trabajo que desde el Manuel Dorrego se realiza para dar visibilidad a las mujeres en la historia argentina e iberoamericana, dando por tierra con la visión que las relegaba, por ejemplo, al papel de bordadoras o donadoras de joyas durante la Guerra de Independencia. Similar trabajo se realiza, explicó, con los pueblos originarios y con los negros.

Saldar una deuda

Por su parte, Gill destacó que resulta “significativo que el lanzamiento no sea en Buenos Aires, sino en el interior que es una de las víctimas de la construcción monocorde de la historia”. El ánimo del programa, dijo, es “saldar una deuda” ya que la historiografía oficial ha encontrado en la universidad un ámbito donde cobijarse y expandirse.

Bregó por la coexistencia de las diferentes miradas históricas, sin que ninguna sea eliminada, como una forma de construir una universidad más plural y más crítica.

El Programa de Revisionismo Histórico tiene previsto impartir una decena de seminarios en diversas universidades nacionales durante este año. El primero tiene lugar en la UNVM y será dictado por los historiadores del Instituto Manuel Dorrego Enrique Manson, Osvaldo Vergara Bertiche, Leticia Manauta, Pablo Adrián Vázquez y Araceli Bellota. La coordinación estará a cargo del Instituto de Extensión de la casa de altos estudios local y el Instituto Municipal de Historia.

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