El cumpleaños 111 de la localidad se organizó con una premisa: convocar a quienes el pueblo vio crecer. La celebración fue todo un éxito y hubo lugar para las anécdotas, carcajadas y hasta algunas lágrimas

El festejo por un nuevo aniversario de esa población tuvo en su última edición un condimento especial: bajo la premisa del “Día del reencuentro cisnero”, decenas de ex habitantes del lugar coordinaron su participación en el cumpleaños número 111 de la localidad que los vio nacer.

La fecha prevista fue el pasado sábado en donde compartieron una jornada cargada de emotividad y festejos.El punto de reencuentro fue frente a la Iglesia y la escuela local en horas del mediodía.
Allí se cumplió con un colorido desfile de las instituciones educativas y de vecinos que se vistieron con trajes típicos de los distintos países desde donde llegaron los inmigrantes a esa región.

Así, se podía observar a los más pequeños vestidos con prendas italianas, españolas, suizas, francesas, árabes, irlandesas, paraguayas y también en representación de los aborígenes.

El desfile fue encabezado con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que fue precedido por delegaciones institucionales tales como el jardín de infantes, la escuela Domingo Faustino Sarmiento, el CBU, el Cenma, la academia de danzas “El Gaucho Pampa” y del Club de Dogos -filial Los Cisnes-.

También la agrupación gaucha “El Tropero”, Defensa Civil con su flamante unidad de traslado y autobomba, y en el cierre con las nuevas unidades de la cooperativa de electricidad y la flota de vehículos del Consorcio Caminero N º3.

Acto central

Luego de recorrer las calles céntricas de la localidad, los actos se concentraron frente al mástil ubicado en la calle principal y donde se encuentra el salón de la Sociendad Italiana.

Allí el intendente municipal, Carlos Calvo, saludó emocionado a las instituciones y a todos los presentes, fundamentalmente a los ex vecinos que viajaron para el reencuentro.

Así, podían observarse el viejo médico del pueblo como las docentes jubiladas que fueron formadoras educativas de varios de los presentes. Y todos compartieron un almuerzo a la canasta en el salón de la Sociedad Italiana con la participación de conocidos artistas.

Paralelamente, todas las instituciones dejaron las puertas de sus edificios abiertas para que puedan ser recorridos por los nostálgicos ex habitantes que recordaron con emoción innumerables historias.

Transcurrió la tarde y con la llegada de la noche, todo fue emoción y nostálgicas despedidas, pero con la gratitud de haberse reencontrado y el compromiso de mantener encendido el vínculo fraternal.

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