Un estudio elevado por CREA informa que los efectos podrían tener mayor impacto que los del período 2008-2009. Coninagro solicitó una reunión extraordinaria de la Mesa de Emergencia Agropecuaria.
El analista del mercado de granos Pablo Andreani advirtió que haría falta un «milagro» para revertir la sequía actual a pesar de que «existen algunos pronósticos de lluvias para este fin de  semana», mientras que un informe de CREA alertó que la actual seca puede resultar de mayor impacto que la de 2008-2009.
«Hacen faltas lluvias en cantidad abundante y cobertura general, de nada sirven lluvias de 20 milímetros focalizadas», dijo el experto de la consultora Agripac.En definitiva, para Andreani «desde el punto de vista climático, hace falta un milagro, el mismo milagro que el año  pasado, a mediados de enero, cortó una larga sequía y logró revertir y frenar las pérdidas» agropecuarias.

«Pero, en ese momento, las lluvias fueron abundantes en cantidad y cobertura, y se extendieron hasta mediados de febrero», aclaró a un matutino cordobés. Andreani sostuvo que «ese mismo tipo de lluvias es el que se necesita ahora y no queda mucho tiempo para frenar las pérdidas ya ocurridas».

De acuerdo con el especialista Eduardo Sierra, por cada semana que no llueve se pierden 2 millones de toneladas de soja y otro tanto similar de maíz.

Situación crítica

La situación se torna cada día más crítica y abarca gran parte del territorio nacional, estimaron técnicos del Movimiento CREA, Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola en un informe difundido ayer.

Para CREA, «la sequía que afecta a la campaña agrícola 2011/2012 puede resultar de mayor impacto que la de 2008/2009, muy amargamente recordada por los productores».

«Sucede que la actual comenzó antes: ya en diciembre empezó a notarse el déficit hídrico. En el ciclo 2008/2009, en cambio, la escasez de lluvias comenzó en enero. Además, la presente está más extendida geográficamente, que la anterior», sostuvo el reporte.

Los técnicos recordaron que durante el 2008-2009 los productores tenían una situación económica más holgadaProxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 luego de varios años de rendimientos normales y de precios satisfactorios. En 2011/2012, por el contrario, muchos no pueden vender el trigo y el maíz del ciclo anterior, «lo que reduce seriamente su liquidez».

Mercados

Pablo Andreani

Andreani explicó que «la primera consecuencia de esta situación climática que va tornándose cada vez más grave es la inmediata reacción alcista en los precios de todos los commodities, principalmente soja y maíz».

Expresó que los precios que se ven hoy en el mercado, «un maíz de 185 dólares la tonelada y una soja de 305 dólares la tonelada no serían posibles si no estuviéramos ante la actual sequía».

«Mientras no llueva los mercados seguirán firmes y esto es lo que está sucediendo en Chicago, principal referente de los precios internacionales», advirtió.

El especialista también manifestó que «de nada sirven estos precios si los productores tendrán que afrontar fuertes pérdidas de producción o no pueden sembrar la soja de segunda» implantación.

Según su análisis, aún con pérdida de rendimientos, es probable que el resultado económico de la nueva cosecha gruesa no tendrá tanto efecto negativo si los precios vuelven a los de precampaña 2011, un maíz de 190 dólares la tonelada y una soja de 350 dólares. «Pero esto sólo será posible si llueve», concluyó.

Mesa de emergencia

Por su parte, tras un relevamiento realizado a través de sus representaciones regionales, Coninagro solicitó  convocar a una reunión extraordinaria de la Mesa de Emergencia  Agropecuaria, mediante una carta enviada ayer al ministro de  Agricultura, Norberto Yahuar.

La entidad cooperativista que preside Carlos Garetto evaluó las pérdidas potenciales crecientes y el estrés hídrico que complica cultivos y pasturas.
«Seguramente impactará en los rendimientos agrícolas y ganaderos, y dejará serias consecuencias para las economías extra pampeanas», se consideró en un comunicado.

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria estimó como primordial «que los Estados Nacional y provinciales, junto con las entidades», puedan «acudir en ayuda de los productores pequeños y medianos afectados por las inclemencias climáticas».

Se espera que las próximas lluvias traigan alivio al agro

El Instituto de Clima y Agua del INTA estimó que la próxima semana las lluvias traerán beneficios a las áreas agro deficitarias en diversas zonas del país.

El trabajo consignó que las situaciones deficitarias de agua se manifiestan principalmente en el sur, oeste y norte de Córdoba, este de Santiago del Estero, sur y suroeste de Santa Fe, centro y norte de Buenos Aires.

Indicó que las condiciones atmosféricas son acordes a lo esperado para un evento La Niña en el océano Pacífico ecuatorial, que ha sido pronosticado y difundido desde el invierno pasado para la campaña agrícola 2010-2011.

«Es una situación diferente a la sequía de 2008. Las condiciones antecedentes al déficit hídrico a escala regional y la distribución espacio-temporal de las precipitaciones así lo demuestran», expresó el informe.

La situación actual está reflejada claramente por el «Indice de Vegetación comparativo» de los últimos 10 días de diciembre que muestra un desmejoramiento del estado de la vegetación fotosintéticamente activa y el mapa de lluvias deficitarias de diciembre. Para el corto plazo se prevé «probabilidad de lluvias debido al pasaje de un frente frío a partir de la próxima semana». El martes las precipitaciones continuarían sobre toda la provincia de Buenos Aires y se extenderían al norte de La Pampa, Córdoba, centro y sur de Santa Fe y Entre Ríos. Las lluvias beneficiarían con variada intensidad a las zonas deficitarias. Pueden esperarse en algunas localidades tormentas intensas acompañadas por ráfagas y granizo. Para el miércoles existe la probabilidad de que continúen las condiciones de inestabilidad en el centro y norte de la región pampeana, y que se extiendan las lluvias hacia el norte del país.

A partir del transcurso del mes de enero, los eventos de lluvias estarían más cercanos a los valores normales de la época, y disminuiría la cantidad de días consecutivos sin precipitaciones.

«Es de esperar que se mantenga en términos climáticos una alta variabilidad e irregularidad en los registros pluviométricos entre zonas y localidades vecinas», advirtió el estudio.

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