El titular del INTA Río Cuarto, José Marcelino, destacó que los cultivos más afectados son el maíz y la soja de segunda.

Señaló que hay una macroregión que se ha visto muy afectada por la seca derivada de la falta de lluvia y las altas temperaturas.

José Marcelino

Marcelino aseguró que hay un tercio de los cultivos de los Departamentos Río Cuarto y Juárez Celman que han perdido totalmente sus cultivos, principalmente de maíz.

Ya hay lotes en la zona de Olaeta y alrededor de La Carlota donde se decidió picarlo para transformarlo en carne y así amortiguar las pérdidas. Algunos serán resembrados con soja, que también está afectada
El auspicioso arranque de la siembra gruesa con buen nivel de precipitaciones y temperaturas no demasiado elevadas llevó a muchos productores a optar mayoritariamente por cultivos de primera. La decisión ahora está jaqueada por el cambio de las condiciones climáticas.Un diciembre casi sin lluvias significativas en la primera mitad y marcas por encima de los 30º durante varias jornadas seguidas decretó la pérdida de muchos lotes de maíz, en especial en la zona de Olaeta, General Cabrera, Deheza y en general, en todo el norte del departamento Juárez Celman y norte de Río Cuarto.

“La situación está muy complicada por la falta de lluvias y de humedad en el ambiente que termina convirtiéndose en una esponja para los vegetales y el suelo”, explicó José Marcelino, titular del Inta Río Cuarto.

El especialista explicó que algunos cultivos ya fueron picados por presentar un estado irreversible, con hojas amarillas. “En estos momentos y por las condiciones de los últimos 20 días, más del 50 por ciento del maíz en la región se encuentra con una afectación que va de moderada a severa, lo que implica un serio riesgo de pérdida”, estimó.

Los mejores lotes están recostados sobre las sierras, al oeste de Río Cuarto, y también algunos al sur, donde las precipitaciones fueron algo más constantes.

Pero la falta de humedad no sólo impacta en el maíz, también en la soja. La oleaginosa tiene sin embargo una ventaja: que los lotes perdidos aún tienen posibilidades de ser resembrados al menos hasta fin de mes. Esto, claro, impactando en los costos finales de la campaña que ya vienen con importantes incrementos en dólares de los insumos. En el otro extremo, los precios de las commodities se mantienen en baja como consecuencia de la crisis internacional y del stock mundial.
Ahora, se suma localmente la posibilidad de un escaso rinde.

Lo cierto es que a esta altura del año, las semillas de maduración rápida serán una opción válida para aquellos productores afectados por la sequía. Ahora, la incertidumbre por cómo continuará el clima ocupa el centro de la escena agropecuaria.

En los campos ubicados en las zonas más afectadas las plantas de soja apenas superan los 30 centímetros y en algunos casos son menores. Eso luego termina impactando en la cantidad de chauchas y finalmente en la producción. “Da la sensación de que la sembradora pasó muy abierta porque quedó mucho espacio entre planta y planta, pero en realidad es que tuvieron un magro desarrollo por la sequía”, explicó Marcelino.

Lo cierto es que la situación tiene una razón clara: en lo que va de diciembre las lluvias alcanzaron apenas los 20 milímetros, mientras que el histórico para todo el mes es de 126 milímetros. Eso implica que en los 11 días restantes deberían registrarse 106 milímetros para llegar a la media. Los meteorólogos advierten que esa posibilidad es casi nula.

La situación obligó también a ajustar ya las cifras de acopio en la región, lo que implica que el mercado ya advierte que la cosecha no será la esperada. Porque además hay maíces sembrados en las últimas semanas que no pudieron germinar. En el piso registraron hasta 50º de temperatura y con eso la semilla pierde cualquier posibilidad de emerger.

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