Mientras caminamos por la calle o realizamos actividades cotidianas tenemos un alto grado de exposición a la radiación ultravioleta. Quienes corren más peligro de sufrir consecuencias inmediatas y a futuro son los niños. El 70 por ciento de la radiación circunstancial impacta durante la infancia.

Hoy en dí­a ya es sabido que tomar sol sin protector conlleva un alto riesgo para la piel y la salud en general. «La piel está preparada para estar al sol, pero no para una fuerte exposición o para un tipo de exposición que es muy dañino: el que se realiza sin protección. Por eso reacciona de múltiples maneras: con quemaduras, enrojecimiento, ardor, picazón, o bien con notorias marcas de envejecimiento», dice la doctora Rita García Díaz, especialista en Dermatología y Dermatología Pediátrica.

Mucha gente cree que únicamente tiene que cuidarse cuando decide «ponerse a tomar sol» o en la playa. Sin embargo, «el 80 por ciento de la radiación solar se percibe en ocasiones circunstanciales, cuando no nos damos cuenta. Si consideramos ese tipo de radiación, el 70 por ciento impacta en nuestro cuerpo durante los primeros años, en la infancia. Por eso es tan importante proteger a los niños», agregó la especialista, quien se desempeña como médica principal del servicio de Dermatología del Hospital de Pediatría J. P. Garrahan.

De modo que ya no es de ningún modo una exageración ni una excentricidad  sin algo necesario para cuidar la salud usar protector solar a diario en las áreas expuestas de la piel como antebrazos, dorso de las manos, pecho, cara, cuello, empeines, pantorrillas.

Y es importante utilizar productos fotoestables, es decir, que sean capaces de mantener su capacidad de protección a lo largo de las horas. «Si bien la degradación de los filtros solares es inevitable, ya sea porque interactúan con otros productos o bien porque la formulación tiene un determinado vehículo (cremas o geles), hay ciertos parámetros establecidos estadísticamente que deben ser cumplidos para que un producto sea considerado seguro y eficaz», precisa García Díaz.

Aunque los niños se resistan, las mamás deben ser consecuentes  y responsables con la aplicación reiterada de los protectores cada dos horas mientras estén al aire libre. También es clave que consulten y estén atentas al uso de los protectores en las colonias de vacaciones: conviene enviar a los niños con el protector ya aplicado y asegurarse de que lo renueven en los horarios correspondientes.

En el caso de los adolescentes, sobre todo los varones, hay que encontrar el modo de que entiendan que no por alcanzar cierta independencia dejaron de necesitar protección para estar al sol. Como siempre, lo mejor es el ejemplo familiar. No se trata de hacer un drama alredor del uso de protector, sino simplemente incorporar su utilización tal se usa ropa, ojotas o traje de baño. Si los niños ven que el papá considera que no lo necesita -y no le importa que su piel se enrojezca- y sólo lo usa la mamá, concluirán en que «es cosa de mujeres».

Momentos para estar atentos y usar protector solar

*Caminar por la calle. Para las mujeres, una buena opción para la cara y el cuello es una base de maquillaje con filtro solar. Use también protector labial.
*Realizar deportes al aire libre. Utilice ropa de colores que no atraigan el calor, anteojos y gorra.

*La colonia de vacaciones. Envíe a los niños con el protector ya colocado y controle que las personas a cargo lo repongan a los más pequeños, y les indiquen a los más grandes que lo hagan en los momentos correspondientes.

*Trabajar al aire libre. Si su actividad requiere estar afuera, no subestime la llegada y acción de los rayos solares. Utilice y renueve el filtro solar sin prejuicios.

*Paseos en familia. Un clásico de los chicos en vacaciones: el zoológico. Protéjalos con alguna fórmula media hora antes de entrar.

Deje un comentario