Chicos: cómo enseñarles a comer sano

By 26 septiembre, 2010Actualidad

Hacer que los más pequeños participen de la selección y preparación de las comidas ayuda a que incorporen conceptos básicos de alimentación saludable.

 -¿Saben qué come Homero Simpson? -pregunta la doctora Paola Harwicz, médica especialista en cardiología y nutrición clínica, a cargo del taller «Cocinando con los chicos», organizado por la Fundación Cardiológica Argentina.
-Rosquillas, hamburguesas y cerveza -responde a coro una treintena de chicos menores de 10 años.
-¿Y cómo está Homero?
-¡Gooordo!
-¿Y Sportacus? ¿Sportacus qué come? -pregunta Harwicz, en referencia al protagonista del programa Lazy Town.
-Frutas… verduras…
-¿Y Sportacus tiene panza?
-Noooo, tiene músculos…

«Hoy los padres están preocupados por la mala alimentación y por los efectos que ésta pueda tener sobre la salud de sus hijos, y a la vez están desorientados por el bombardeo publicitario sobre alimentos. Nuestra idea es transmitirles que es posible una alimentación saludable, y que los chicos pueden aprender a alimentarse en forma sana», dice el doctor Guillermo Fábregues, vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina.

Motivos de preocupación relacionados con la alimentación infantil es lo que sobra: un estudio realizado en escuelas porteñas y bonaerenses por investigadores del Centro de Estudios en Nutrición Infantil (Cesni) halló que el 26,3% de los chicos de 11 y 12 años tenía sobrepeso y otro 7,4%, obesidad.

«En la Argentina, sólo el 17% de los chicos de entre 10 y 19 años come la cantidad de frutas que debería, y con respecto a las verduras es aún peor: sólo el 2% cumple con los requerimientos -comenta la doctora Harwicz-. La única forma de revertir estos malos hábitos es que los chicos sean protagonistas del cambio en su manera de comer: invitarlos a participar en la cocina es un paso clave.»

 Chicos, ¡a cocinar!

Mientras se cocina es posible abordar el tema indirectamente y con menos resistencias. Por ejemplo, muchos niños estarán felices de amasar ñoquis, que pueden ser de papa, pero también de remolacha y de acelga. Los  momentos en que se compran, elegen y preparan los alimentos es ideal para que las mamás transmitan conceptos sencillos como la variedad en la alimentación, que haya muchos colores en el plato, que el desayuno es fundamental para empezar el dí­a con energía, y el «cinco al dí­a» (comer cinco porciones de frutas y verduras diarias).

Si el niño acompaña a mamá o papá a comprar la comida y participa de la elección de, por ejemplo, los tomates, después ayuda a lavarlos y prepararlos, se siente protagonista. Y esa participación favorece la incorporación de nuevos alimentos, instancia que suele ser todo un desafío para los padres. «Los seres humanos nacemos con una preferencia por lo dulce y una aversión hacia lo amargo, por eso el incorporar un nuevo sabor no es cosa de una sola vez -dice Harwicz-. Cuando ofrecemos un alimento nuevo a un chico, debemos intentar varias veces: dárselo a probar un dí­a; si no le gusta dejar pasar un tiempo y volver a ofrecerlo. Los estudios muestran que hay que ofrecerlo entre 12 y 15 veces para que el chico lo incorpore.»

La creatividad a la hora de ofrecer un nuevo alimento es fundamental para no cansar al niño y no cansarse en el intento. Probar recursos como jugar a decorar el plato con los alimentos, o armar un postre con frutas cortadas y dispuestas en forma de cara. Y tal vez ese sea el momento para incorporar una fruta «nueva», como el kiwi o ananá.

Claves para padres

Qué, dónde y cuándo comen los chicos es decisión de los papás.* Son los chicos quienes deben decidir cuánto comen. No hay que forzarlos a comer más cuando dicen estar satisfechos. Si lo hacemos contribuiremos a distorsionar su registro de saciedad.* Servir porciones moderadas.* Sentarse a comer debe representar un momento de encuentro. Evitar distracciones como la televisión favorece que los niños no coman de más ni de menos.

* No usar la comida como premio o castigo. «Si no comés la comida, no hay postre» o «si te portás bien, te compro un helado» son recursos útiles a corto plazo, pero que no colaboran con la instalación de una alimentación sana.

* Educar con el ejemplo. Si los padres no comen pescado, tampoco lo comerán sus hijos; si en casa no se come ensalada, los chicos no la verán como un alimento corriente.

One Comment

  • ANDREA dice:

    MUY MUY BUENA NOTA. PODRÍAN SUBIR ALGO DE LA ENFERMEDAD CELÍACA??. PERO DE ESTA MANERA, POR FAVOR. CON LA MISMA ESTRUCTURA (NO TODO TEÓRICO) COMO VIENEN TRABAJANDO USTEDES, GRACIAS. FELICITACIONES

Deje un comentario