Casos de niñez adolescencia y familia

By 12 septiembre, 2010Actualidad

 FM Estrella desea compartir con los lectores la síntesis de noticias sobre temas de niñez adolescencia y familia que diariamente confeccionó la Dirección de Comunicación e Investigación, Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. Es un resumen que contiene información de las páginas web de los siguientes diarios: La Voz del Interior, Día a Día, La Mañana de Córdoba,  Comercio y Justicia,  Puntal,  El Diario del Centro del País, Página 12, Clarín y La Nación.

 

LOCALES

Abrirán “salas cunas” en 4 vecinales y en el Sindicato de Amas de Casa

-Puntal-

Es en el marco del programa provincial Córdoba con Ellas. Será en Paraíso, José y Mariano Cabral, Industrial y 11 de Noviembre para que las madres que quieran estudiar o trabajar dejen a sus bebés

Las ve­ci­na­les de los ba­rrios Pa­raí­so, Jo­sé y Ma­ria­no Ca­bral, In­dus­trial y 11 de No­viem­bre, y el Sin­di­ca­to de Amas de Ca­sa ten­drán la opor­tu­ni­dad de abrir “sa­las cu­nas” en el mar­co del pro­gra­ma pro­vin­cial Cór­do­ba con Ellas pa­ra per­mi­tir­les a las ma­dres de be­bés de 45 días has­ta 4 años que pue­dan es­tu­diar o tra­ba­jar.
La pre­si­den­ta de la ve­ci­nal Pa­raí­so, Nor­ma Ma­lu­zán, ex­pli­có que “el Go­bier­no ya nos en­tre­gó el pri­mer sub­si­dio de 10.000 pe­sos pa­ra cons­truir una ha­bi­ta­ción es­pe­cial y com­prar las cu­ni­tas, los cam­bia­do­res, mue­bles y ma­te­ria­les bá­si­cos pa­ra aten­der a los be­bés”.
Re­cor­dó que “la ve­ci­nal (ubi­ca­da so­bre la ave­ni­da Re­for­ma Uni­ver­si­ta­ria) ya tie­ne un jar­dín ma­ter­nal pa­ra ni­ños de 4 años den­tro del plan mu­ni­ci­pal, por ello hay una co­ci­na, ba­ños y aho­ra va­mos a  le­van­tar otra sa­li­ta don­de se pon­drán las cu­ni­tas”.
El jar­dín ma­ter­nal de la ve­ci­nal Pa­raí­so atien­de en el ho­ra­rio de 7.30 ho­ras a 12.30 y de 15 a 19 ho­ras en la ca­lle Án­ge­la Mar­tí­nez 1170.
Ma­lu­zán con­fió a Pun­tal que “to­do lo que sir­va pa­ra dar­le be­ne­fi­cios a la gen­te del ba­rrio lo va­mos a ha­cer, por­que hay mu­chas chi­cas que quie­ren tra­ba­jar o ter­mi­nar de es­tu­diar y no pue­den”.
El pro­gra­ma con­tem­pla otor­gar­les a las ve­ci­na­les una su­ma de 4.000 pe­sos men­sua­les pa­ra pa­gar­les el suel­do a las en­car­ga­das de aten­der a los be­bés y pa­ra gas­tos co­rrien­tes.
En Ban­da Nor­te
Tam­bién en el sec­tor de Ban­da Nor­te, pe­ro en el otro ex­tre­mo del ba­rrio, en la ve­ci­nal Jo­sé y Ma­ria­no Ca­bral, en el IPV de las 240 vi­vien­das, tam­bién se les en­tre­gó el che­que por los 10.000 pe­sos pa­ra ha­bi­li­tar una “sa­la cu­na” pa­ra 20 be­bés de ma­dres que es­tén ano­ta­das en el pro­gra­ma pro­vin­cial.
Jo­sé Luis Nar­váez, el pre­si­den­te de la ve­ci­nal, di­jo que “has­ta aho­ra ha­bía un jar­dín ma­ter­nal pa­ra ni­ños de 1 a 4 años y aho­ra le va­mos a ane­xar la sa­li­ta pa­ra los be­bés”.
“Hay que com­prar cu­nas, chan­gui­tos, co­rra­li­tos, ro­pe­ri­tos y cam­bia­dor, en­tre otras co­sas. Pe­ro ya te­ne­mos la co­ci­na bien equi­pa­da pa­ra pre­pa­rar­les la le­che, los ba­ños y cum­pli­mos con las exi­gen­cias de se­gu­ri­dad e hi­gie­ne, por­que ya ins­pec­cio­na­ron el lu­gar”, afir­mó Nar­váez a Pun­tal.
An­ti­ci­pó que to­ma­rán dos do­cen­tes más de las 4 que ya tie­nen y uti­li­za­rán una sa­la más chi­ca que tie­nen en la se­de de Mo­zart 713, pa­ra los be­bés.
En el sur y en el Al­ber­di
Otra de la ve­ci­nal que pla­nea ins­ta­lar la “sa­la cu­na” es la In­dus­trial, ubi­ca­da en Hi­pó­li­to Yri­go­yen al 2800, don­de ade­cua­rán el sa­lón de 40 me­tros cua­dra­dos don­de fun­cio­na ac­tual­men­te la se­cre­ta­ría y bi­blio­te­ca, pa­ra el cui­da­do de los be­bés.
El pre­si­den­te de la ve­ci­nal In­dus­trial, Ro­ber­to Agui­le­ra, ad­mi­tió a Pun­tal que “to­da­vía no han ve­ni­do del Go­bier­no pro­vin­cial a ins­pec­cio­nar el lu­gar, pe­ro ya te­ne­mos esa sa­la ca­le­fac­cio­na­da, con ba­ños y ten­dría­mos que com­prar to­dos los mue­bles, por­que no te­ne­mos­ guar­de­ría”.
“Hay que co­men­zar de ce­ro, pe­ro es­ta­mos dis­pues­tos a co­la­bo­rar pa­ra ofre­cer es­te nue­vo ser­vi­cio a las ve­ci­nas del ba­rrio”, ase­gu­ró con ilu­sio­nes.
En tan­to, pa­ra cu­brir to­dos los pun­tos car­di­na­les de la ciu­dad, en el Al­ber­di se­rá la ve­ci­nal 11 de No­viem­bre, que di­ri­ge Ro­ber­to Raúl Gon­zá­lez, la res­pon­sa­ble de or­ga­ni­zar una “sa­la cu­na”.
En el cen­tro de la ciu­dad, el Sin­di­ca­to de Amas de Ca­sa, que fun­cio­na en la se­de del Su­teryh en la ca­lle Co­lón al 284, se en­car­ga­rá de mon­tar la sa­li­ta.

 

El Edecom hizo 150 test de alcoholemia en fiestas de 15

-Puntal-

Tal co­mo an­ti­ci­pó es­te dia­rio en la edi­ción do­mi­ni­cal, aho­ra el Ede­com lle­va los con­tro­les de al­co­ho­le­mia a los cum­plea­ños de quin­ce. En la ma­dru­ga­da de ayer, se lle­va­ron a ca­bo 150 al­co­test en dos fies­tas pri­va­das.
El da­to -en cier­to mo­do lla­ma­ti­vo, da­do que has­ta ha­ce po­co el con­su­mo de al­co­hol en es­tos even­tos era mo­ne­da co­rrien­te- es que nin­gu­no dio pos­ti­vo. Así lo con­fir­mó el pro­pio di­rec­tor de Es­pec­tá­cu­los Pú­bli­cos, Jo­sé Luis An­tu­ña. Es de­cir, en nin­gu­no de los ca­sos se de­tec­ta­ron me­no­res al­co­ho­li­za­dos.
La avan­za­da so­bre las fies­tas pri­va­das don­de asis­ten me­no­res de edad -la otra pa­ta son los egre­sos de se­cun­da­ria- for­ma par­te del plan del Mu­ni­ci­pio pa­ra con­tro­lar la no­che.
Ayer mis­mo, es­te dia­rio dio a co­no­cer que, en la pri­me­ra no­che de ins­pec­cio­nes con el eji­do ur­ba­no am­plia­do, el bo­li­che Van­de­no­che op­tó por no abrir pa­ra evi­tar una mul­ta. Y una whis­ke­ría so­bre ru­ta 8 ce­rró sus puer­tas por el mis­mo mo­ti­vo. Jo­sé An­tu­ña in­for­mó que nin­gu­no de los dos abrió ayer.
Pre­ci­sa­men­te a ese sec­tor de la ciu­dad, agen­tes del Ede­com vol­vie­ron en la ma­dru­ga­da de  ayer. Allí hay va­rios sa­lo­nes de al­qui­ler, que se usan pa­ra fies­tas, y los ins­pec­to­res no­ti­fi­ca­ron a los pro­pie­ta­rios que aho­ra ne­ce­si­tan una ha­bi­li­ta­ción mu­ni­ci­pal en Río Cuar­to. No obs­tan­te, no tu­vie­ron que ce­rrar.

Salieron de la calle y se sumergieron en el mundo de los guantes

-Puntal-

El boxeo femenino se convirtió en una opción de vida para chicas humildes que se forman en Fundemur. Este deporte las hace soñar con un futuro próspero. Muchas estaban en situación de riesgo

Un grupo de 14 jovencitas, la mayoría en situación de riesgo, todas las tardes practican boxeo en el Centro 11 y muchas sueñan con combatir a nivel profesional y ganar dinero con este deporte rudo, que cada vez más abre espacios a las féminas que se aferran a la idea de dar golpes certeros, a la vez que mantener su cuerpo tonificado y atlético, y descargar tensiones.
Las hermanas Johana (18) y Griselda Flesia (17) viven en la calle Santa María de Oro. Son chicas muy humildes que sueñan con vivir del boxeo. La más grande trabaja en el vivero del Centro Integrador Comunitario del barrio Alberdi y dedica las tardes al gimnasio, donde realiza un entrenamiento duro que la perfila al debut boxístico.
“Yo salgo del vivero, me voy a mi casa, como y me vengo a entrenar”, cuenta la joven, de pocas palabras, mientras se seca el sudor, tras saltar durante varios minutos con la cuerda.
“Me gusta mucho este deporte, sobre todo quiero pelear. El combate es lo que quiero hacer”, comentó, al tiempo que dijo que no le teme a la ferocidad de las contrincantes. Y remarcó: “Esto me sirvió para salir de la calle”.
La muchacha tiene gestos duros, usa ropas amplias y no parece interesada en la coquetería. “Antes jugaba al fútbol, pero dejé porque me gustaba más el boxeo. Creo que esto nació en mí porque mi tío, Víctor Hugo Flesia, fue boxeador y a mí me encantaba verlo”.
Griselda Flesia, si bien dice que también le gusta el duro deporte de los guantes, admite que recién ahora está volviendo a los entrenamientos. “Yo había dejado por vaga, por andar en la calle”, señaló. Y agregó: “Esto requiere mucha voluntad. Son muchas horas. Pero si a una le gusta, lo puede hacer. Ahora, me canso mucho, porque perdí un poco el estado. Siempre al principio cuesta”.
Cuando se les pregunta si ésta no es una actividad muy dura para una mujer, Griselda responde: “No, el cuerpo se acostumbra al rigor. Por ahí se reciben golpes en lugares sensibles, pero es así­. La cara se modifica, se hincha, pero no nos importa eso”.
En cuanto a su vida social y a sus salidas nocturnas, la chica comentó: “Yo no tengo problemas en ponerme los tacos y una pollera corta para ir a bailar. En cambio, mi hermana nunca usó polleras, ni nada de eso. Una sale del gimnasio y es otra, se acaban las zapatillas y estos pantalones anchos”.
La joven asegura haber sido discriminada por practicar boxeo. “Nos dicen cosas feas, y nos tiran mala onda, ‘van a perder’, cosas así­. Pero nosotras no les llevamos el apunte, seguimos para adelante. Y no a todos los hombres les gustan las mujeres boxeadoras. Yo estuve de novia hasta hace poco y a mi pareja no le gustaba que yo hiciera esto, siempre decía que es cosa de hombres”.
Griselda dice que siente que se le ha ido modificando el cuerpo con la gimnasia que requiere el entrenamiento del  boxeo,  pero asegura que no le preocupa. “Siento que las piernas se ponen mucho más duras, que la espalda se pone más ancha. Hay ropa que he tenido que dejar de usar”, comentó.
Johana agrega: “A mí no me interesa todo eso de la ropa y la moda. Lo único que me importa es el boxeo. Me apoyan todos en el barrio”.
“Mi sueño es llegar a ser campeona. Quisiera boxear a nivel profesional y ganar dinero con esto. Por eso es que yo no dejo de entrenar, hay que trabajar mucho”, confiesa la joven, que dice que nunca estuvo de novia y que por ahora no desea inmiscuirse en esas cuestiones del corazón.
“El gimnasio es un lugar de contención”
Marcelo Sasso (44) es entrenador desde hace doce años. “Yo he sido boxeador toda la vida y me encanta. Y, por eso, sigo preparando a chicos. Yo vengo todos los días a las 15 y me quedo hasta las 21.30”, dijo este hombre que hace cinco años trabaja en Fundemur y ahora está al frente del programa “Boxeamos juntos a la calle”, destinado a adolescentes y jóvenes en riesgo social.
“Si bien lo central es el boxeo, lo más importante de nuestro trabajo es el tema de la calle. Se intenta que ésta sea una actividad que saque a los chicos de la calle. Este gimnasio es un lugar de contención”, comentó.
En relación a las chicas que entrena, sostuvo: “Más allá de que lleguen o no a ser boxeadoras, lo fundamental es que hagan un deporte. La mayoría de las que vienen acá son jovencitas en riesgo. Algunas han sido convocadas y otras han venido por su voluntad”.
Sasso destacó: “Ésta es una forma de que salgan un poco del barrio, casi no les queda tiempo para estar en la calle. Algunas salen del colegio, hacen ginmasia y después vienen a entrenar. Eso las ayuda mucho, porque después que terminan el trabajo, se bañan en las duchas que hay acá y se van a la casa, cuando casi está terminando la jornada”.
Y siguió: “La meta del gimnasio es la contención. Y si surgen talentos, por supuesto que las vamos a apoyar”.
“Hay quienes se pasan acá hasta tres y cuatro horas. Las madres comentan que cuando llegan están cansadas y ya no salen más a la calle. No todas van a competir. Pero ellas se entusiasman mucho con la gimnasia. Nosotros por ahí las vemos en la calle y las invitamos a venir, lo cual no significa necesarimente comenzar a combatir.
Es un proceso, la que desea lo hace y la que no sigue con el entrenamiento, que es muy completo, no es obligación que se golpeen. Nunca las obligamos a hacer lo que no quieren”, comentó.
“Acá se habla mucho con las chicas. Vamos a tener psicólogos y asistentes sociales, para que el acompañamiento y la contención sean aún mayores. Lo importante es que ellas permanezcan en el gimnasio”, dijo este hombre, que trabaja con su esposa, María del Carmen Balmaceda (43).
La mujer se encarga de la parte física de las chicas, mientras que el profesor Sasso está al frente de lo técnico, particularmente, cuando comienzan a hacer bolsa, para luego ingresar al ring.
El preparador adelantó que Johana Flesia ya está para debutar. “Hace una semana salió una pelea, pero no la pudimos concretar, porque hay que esperar que se termine de hacer los estudios médicos”, indicó.
Y agregó: “Ella es de la categoría pluma, pesa 55 kilos. Tiene mucha constancia. Ha ido creciendo. Yo le veo muchas condiciones. Hace un año y dos meses que está en esto, más lo que hizo en su casa con su padre. Viene en proceso. Cuando empiece la carrera, si anda bien, hay que trabajar muy duro. Éstas son carreras cortas, no pasan las 15 o 20 peleas”.
“Lo más importante en una mujer es que quiera ser boxeadora. Ya eso es bastante difícil, hay que tener carácter para esto, no a todas les gusta boxear. Y ser constante es la base. Hay que venir todos los días al gimnasio para aprender todo el tiempo cosas nuevas. Es algo duro, no es para todas”, sostuvo.
“Es una actividad física muy importante. Se trabaja mucho lo que es glúteos y los brazos. Cuando comienzan a hacer bolsa, van modelando toda la parte muscular; lo mismo el trabajo en las gomas y con la soga”, concluyó.

NACIONALES

EL MINISTRO BONAERENSE CASAL CREO UNIDADES POLICIALES PARA INTERVENIR SOBRE MENORES

Vuelve a la pantalla Patrulla Juvenil

-Página 12-

La Unidad de Prevención Juvenil tiene cuatro patrulleros blancos y policí­as con pechera sobre el uniforme. No se sabe dónde, cuándo ni cómo fueron especializados. Piden informes a la Justicia.

Por Horacio Cecchi

En una regresión no sólo en el tiempo sino en los métodos, el miércoles pasado, con bombos y platillos, el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, anunció que para poner coto al supuesto incremento del delito juvenil había creado las Unidades de Prevención Juvenil, destinadas a intervenir en casos de contravenciones y delitos de adolescentes menores de 18 años. Las Patrullas Juveniles de Casal estarán conformadas por un Bonaerense devenido en especialista en adolescentes, y un funcionario de la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia. Una presentación judicial de un defensor del Fuero Juvenil platense da la pauta de que las UPJ son Bonaerenses con maquillaje. “La policí­a tiene totalmente prohibido intervenir, es absolutamente ilegal. Inventaron esas unidades porque la Justicia ratificó la prohibición de detener menores”, sostuvo el defensor Julián Axat.

Las Patrullas de Casal aparecen en escena en medio de un tira y afloja entre la Bonaerense y un fallo del juez platense Luis Arias, que en 2008 prohibió las detenciones policiales de jóvenes por motivos que no sean estrictamente delictivos y con información a la Justicia. Las detenciones ilegales las había corroborado Axat al recibir cantidades de denuncias de detenciones no informadas a la fiscalía. La Bonaerense respondió que la detención por Averiguación de Antecedentes era una de sus atribuciones. Presentó entonces un hábeas corpus. Arias lo aceptó y prohibió las detenciones ilegales.

El 2 de junio, la Cámara de Apelaciones platense ordenó al Ejecutivo provincial que cumpliera con la prohibición de detención de adolescentes. La Patrulla Juvenil de Casal aparece en ese contexto. “Es una manera de eludir la orden –sostuvo un funcionario judicial—. Inventan una patrulla especial y la disfrazan con un funcionario del área de Desarrollo. De esa manera creen poder saltear la orden judicial.”

El estar encabezada cada unidad por un funcionario de Desarrollo y con el apoyo de un uniformado “especializado” hace suponer que no se trata de una mera intervención policial sino de cierto cuidado por los Derechos del Niño. Pero la suposición se disuelve si se observa que, curiosamente, el fallo de la Cámara de Apelaciones que indica que no sean detenidos por policí­as fue apelado por los dos ministros, Casal y Baldomero Alvarez (de Desarrollo). El viernes, Julián Axat pidió al juez Arias que requiera al gobierno un informe sobre sus Bonaerenses Juveniles: quiénes son; qué capacitación tienen; cuándo y dónde la obtuvieron; y qué programa los enmarca. En fin, qué los diferencia de ser Bonaerenses con pechera blanca.

 

Cifra negra para gerenciar

-Página 12-

Por Julián Axat *

Desde que la Justicia platense fijó límites para la detención de niños, la cifra blanca del delito juvenil tuvo una tendencia alcista, naturalmente aquello que antes era detención discrecional basada en averiguación de identidad, contravención o motivo asistencial, ahora es detención legal por daño, amenaza, resistencia a la autoridad y otros (estos delitos componen casi un 40 por ciento de la tasa del primer semestre 2010).

Es decir, no es que haya subido el delito en La Plata (la cifra de delitos graves ha sido pareja a otros años y por debajo de otros departamentos judiciales), sino que la policí­a platense se ha visto limitada a detener a jóvenes sólo bajo justificación delictiva.

A la inversa de los que pregonan discrecionalidad en el gerenciamiento de las detenciones (donde el margen de maniobra policial es abierto y permite los abusos de la cifra negra, los registros judiciales no hablan y no se sabe la cantidad de niños que pasan a diario por las comisarías), hoy en La Plata se conocen las causas y motivos de cada detención, se exige la presencia de testigos y se comunica de inmediato al fiscal y defensor juvenil. Si esto ocurriera en toda la provincia, seguramente subiría la cifra blanca de delito juvenil, pero se garantizaría el control y la legalidad de las detenciones.

La creación de patrullas policiales juveniles para La Plata tiene su supuesta justificación en el crecimiento delictivo en la región. Mientras se anuncia el lanzamiento de estos cuerpos –supuestamente– especializados para contener en la vía pública a niños y jóvenes, los Ministros de Justicia-Seguridad y Desarrollo se ponen de acuerdo para apelar ante la Suprema Corte la resolución de la Justicia (de primera y segunda instancias) que prohíbe la detención discrecional de jóvenes. La intención recursiva demuestra a las claras que la idea subyacente es devolver facultades para ganar presencia discrecional en la calle y, con ello, descontrol judicial.

La bondad de los anuncios sobre la temática se esfuma cuando retrocedemos a los comentarios del gobierno provincial sobre el fallo Urbani y la crítica a los jueces, el proyecto de código contravencional, la idea de baja de edad de imputabilidad, la creación de más fiscalías juveniles y otros. Es decir, estas medidas no se sostienen en una polí­tica social-criminal juvenil en el marco de un Estado de Derecho que respete la Convención de los Derechos del Niño; sino en una polí­tica social reforzada para los adolescentes pobres de las periferias urbanas, con estricto control policial.

* Titular de la Defensoría 16 del Fuero de Responsabilidad Juvenil de La Plata.

RESUMEN DE LAS NOTAS PUBLICADAS EL 4 Y 5 DE SEPTIEMBRE

LOCALES

En la “previa” se ingiere el doble del alcohol tolerable

-La Voz del Interior-

Domingo 5 de septiembre

Una psicóloga española realizó la misma investigación en Valencia y luego en Córdoba. Encontró que el consumo excesivo comienza a los 13, y se extiende más allá de los 25.

Todas las miradas están puestas en el consumo precoz y excesivo de alcohol, sin que las ciencias sociales logren encontrarle una solución. Suponiendo que la tenga. Un relevamiento realizado en Valencia (España) y luego en Córdoba encontró que, en la actualidad, los adolescentes toman mucho, y a partir de edades más tempranas. Antes empezaban a los 14, hoy lo hacen a los 13.

En la instancia conocida como “la previa” (dos a dos horas y media antes del boliche), llegan a beber el doble de lo tolerable para la mayoría de los organismos. Sobre todo para los que están en pleno desarrollo. Ambas encuestas confirmaron que, tanto varones como mujeres, ingieren un promedio de cuatro o cinco vasos de ferné, al hilo y en ese lapso. Lo cual equivale a 125 g de alcohol.

“Binge drinking”. El tope admitido, aunque no ideal, porque reduce el discernimiento y la visión, ronda los 60 g en varones y 40 g en mujeres. La equivalencia son tres y dos vasos de ferné seguidos, respectivamente. Con esa cantidad se alcanzan los 0,8 g de alcoholemia y no se debe conducir. Al duplicar esos índices se incurre en lo que la jerga internacional califica de binge drinking (ingesta excesiva, y compulsiva). Beben antes de entrar a la fiesta o boliche, luego en el lugar, y finalmente en el “after”. La ingesta total puede superar los 135 gramos arriba mencionados.

“A la ‘previa’ en España se le llama ‘botellón’”, refiere la psicóloga y docente Maité Cortés Tomás. La vicedecana de Psicología de la Universidad de Valencia ofreció seminarios en la UNC y dirige la tesis de Patricia Del Zotto Libonatti, autora del estudio local.

Sembrando tontos. En el caso de los adolescentes, el binge drinking se produce en seres cuyo cerebro está en proceso de maduración. El impacto del alcohol está más que comprobado. Los costos sanitarios son igualmente elevados. “Un viejo profesor asegura que, en poco tiempo, tendremos generaciones enteras de tontos de remate”, admite Cortés Tomás.

A diferencia de Argentina, el “botellón” español tiene lugar en plena calle. En Córdoba y otras ciudades, a medida que se imponían restricciones los chicos incorporaron alternativas ya probadas en la costa atlántica o Punta del Este: juntarse en garages o casas, con botellas compradas en súper o quioscos. O traídas de la casa.

Ni lo uno, ni lo otro. Cortés señaló que “si bien prohibir no da resultado, la permisividad tampoco”. ¿Qué pasa con los controles, en los cuales se depositó tanta expectativa? Al parecer, allá también son insuficientes: “No se puede tener un policí­a por cuadra, o por tramo”, admite.

Los expendedores burlan las prohibiciones, y venden alcohol a menores de edad. Por añadidura, éstos ven a la policí­a como un desafío, “y apuestan a ver quién zafa”.

Cortar o debilitar la cadena “ocio-juventud-adulto ausente o permisivo-medios que glorifican la borrachera-ganancias por expendio de bebidas”, no se presenta como tarea fácil. De uno y otro lado del océano.

 

Recuperó a su hija luego de once años de dolor

-La Voz del Interior-

Sábado 4 de septiembre

La madre de una niña era obligada a prostituirse en Río Gallegos. Apenas nació, la regenteadora se llevó a la pequeña a Paraguay, desde donde llegó anoche a Córdoba

Cuando el lunes pasado cumplió 11 años, ella jamás pensó el regalo que estaba por recibir. La pequeña, que había nacido casi adentro de un burdel de Río Gallegos, en el sur argentino, fue robada a los 3 meses de vida de los brazos de su madre, que recién ahora volvió a encontrarla en San Lorenzo, a 10 kilómetros de Asunción (Paraguay).

La historia –según confiaron fuentes de la Justicia provincial y de la Fiscalía antitrata de Paraguay– comienza a escribirse en 1998 en una provincia del nordeste argentino. La mujer vivía junto a dos hijos chicos, sin trabajo, cuando un hombre la tentó para que viajara al sur, con la promesa de que iba a trabajar en casas de familia.

Le mintió. Cuando llegaron fue traslada a las famosas “casitas”, como se denomina a los prostíbulos que reciben a los extranjeros que llegan en los enormes buques repletos de dólares y sedientos de mujeres. Había jornadas en las que era obligada a acostarse hasta con 25 clientes. La regenteadora del burdel le decía que ella tenía una “deuda” y que debía trabajar para irse de allí. ¿Adónde denunciar? Policías y jueces de Paz eran asiduos concurrentes a la “casita”.

Al poco tiempo, quedó embarazada de un cliente ocasional y debió trabajar hasta horas antes del parto. La niña nació en 1999, por cesárea y ya a las 48 horas la obligaban a prostituirse de nuevo. A los 3 meses, la regenteadora tomó a la bebé y la llevó a la casa de su pareja, en San Lorenzo. Cuando volvió, le informó que ahora debía trabajar más para pagar la manutención de la criatura.

La madre jamás se olvidó de ella. Insistió durante años para verla, hasta que la madame aceptó, con la condición de que también viajaran los otros dos hijos de la mujer. Allá, se los quitaron, la apalearon y la regresaron sola al burdel. Pasó el tiempo y un hombre cordobés se enamoró de ella, en 2002, y logró su libertad a cambio de una abultada suma de dinero.

Con su nueva pareja viajaron a Paraguay y lograron rescatar a los dos chicos, de entonces 3 y 5 años. Dormían en caja de manzanas y eran sometidos a maltratos, por lo que ya instalados en Córdoba su madre se contactó con la jueza de Menores Amalia García de Fabre para iniciar tratamiento psicológico.

La jueza hizo lo que nadie había realizado hasta entonces: escucharla. En noviembre de 2009, la magistrada remitió parte de la causa a la fiscal Eve Flores, una experta en los delitos de trata que reaccionó rápido. Encomendó a una comisión policial encabezada por la comisario Claudia Flores que buscara a la niña. Junto al sargento primero José Moreno, viajaron al sur, y constataron que los lugares y personajes denunciados por la mujer existían.

Luego, hace dos meses, viajaron junto a la madre y la psicóloga Graciela Cornejo a Paraguay. Llegaron hasta cerca de la casa donde supuestamente vivía la niña, pero se toparon con un cúmulo de trabas burocráticas que impidieron llegar a ella. Rápida de reflejos –resaltó ayer la fiscal Flores– la comisaria le indicó a la mujer que realizara una denuncia ante la fiscal antitrata, Teresita Martínez. El pasado miércoles 24 de agosto, una llamada desde Asunción anunció que la niña había sido rescatada.

 

Reto al destino

-Día a Día-

Sábado 4 de septiembre

Aunque lo incendiaron tres veces y lo asaltaron ocho, el Centro Vecinal de Las Violetas tiene la guardia en alto con dos campeones de boxeo.

Había algo en la sangre. Primero fueron las historias sobre las peleas del abuelo y después el recorte de un diario en el que el padre era campeón y había cumplido la promesa de noquear a su rival en el cuarto round. Ahora, Alan y Xavier Luques tienen el título provincial de boxeo amateur y entrenan bajo las órdenes de su padre en el centro vecinal de barrio Las Violetas, que fue incendiado tres veces y asaltado ocho.

Entre incendios y asaltos perdieron casi todo: el metegol, el ropero comunitario, los muebles del comedor, los elementos de boxeo y la oficina del correo que funcionaba en el centro vecinal.

Pero ese no fue el único blanco de las obsesiones del piromaníaco, quien también pasó por las llamas a El Refugio, una fundación donde enseñan diferentes actividades a los adolescentes del barrio y al jardín de infantes que funciona provisionalmente en la iglesia. El autor de los incendios estuvo preso durante seis meses y salió en libertad la semana pasada.

Las Violetas es un barrio del oeste de la ciudad de Córdoba donde se concentran más de nueve mil personas en casas donde suele vivir más de una familia. “Las casitas son muy humildes, con terrenos muy chicos donde viven dos o tres familias. Hay 33 manzanas con nueve mil personas, mientras en otros barrios esa cantidad de gente vive en 200 manzanas. La mayoría de las casas tiene un dormitorio grande, un comedor, una cocina, el baño y el patio y no suele haber casas de dos dormitorios. Lo normal es que toda la familia duerma en la misma habitación”, ilustró a Día a Día Carlos Luques, padre de los boxeadores y presidente del Centro Vecinal.

Luques contó que cuando él era chico vio en la plaza como un hombre caía por un disparo, vio a otro frente a su casa acomodarse detrás de un paredón para tirotearse con la Policía, escuchó los disparos que desde los patrulleros impactaban contra las casas cuando durante la última dictadura querían a todos adentro, encerrados, inmóviles, aterrorizados.

Con los enfrentamientos armados en el pasado, lo que más preocupa ahora en Las Violetas es el consumo de droga.

–¿Cuándo aumentó la cantidad de droga en el barrio?
–En 1998 o 1999. Hoy ya se naturalizó, se invisibilizó, se volvió normal. Si los chicos están haciendo deportes no piensan en hacer daño o en fumar marihuana. No es la solución pero es un paliativo y es una tarea muy difícil en la que tenemos grandes desventajas. La droga tiene buena promoción. Culturalmente, en el barrio, drogarse da algún tipo de cartel y pareciera que ser deportista no. Y en esta tarea nos arriesgamos: Hace un tiempo, después de haber denunciado a los quioscos de venta de droga incendiaron mi casa y nos quedamos sin nada. Y la Policía no sólo no da respuesta sino que suele pasar una vez a la semana por donde venden drogas.

Desde el Jardín Maternal y desde el Centro de Salud coincidieron en que uno de los problemas del barrio son los grupos de adolescentes “sin ocupación, que se reúnen en algunas esquinas. Y la droga”, consideró Silvia Álvarez, docente, que hace 20 años que trabaja con la comunidad. Y agregó: “A esos chicos hay que darle posibilidades de recreación y ocupación para que puedan insertarse en la sociedad”.

Por su parte, la doctora Nelly Freiría dijo a este diario que uno de las dificultades que enfrentan es la inseguridad: “Especialmente después del anochecer, cuando suele haber agresiones físicas a las personas que entran al barrio, generalmente por parte de la población joven que a veces recurre a la droga y que no mide los daños que ocasiona”.

El deslumbramiento. Aquella tarde en la que Xavier Luque (22 años) se calzó los guantes de boxeo por primera vez, algo se despertó en él: “Nunca se me había ocurrido hacer boxeo. Cuando empecé a entrenar nació algo que tenía en la sangre. Mi papá era boxeador, mi abuelo también y ahí mismo sentí un tipo de fuerza: me gustó mucho”.

El mes pasado Xavier compitió en Cutral Có, Neuquén, y salió subcampeón argentino en una pelea pareja contra el representante olímpico del país, que lleva más de 200 contiendas.

Sin embargo, el que empezó a entrenar fue Alan (19), quizá incentivado por las noches que se pasaba con su abuelo viendo boxeo en la televisión, o por las historias que le contaban sobre las 69 peleas de su padre, “que era muy bueno y conocido, que era noqueador y que había dejado de pelear poco antes de viajar a las Olimpíadas de Seúl en 1988, porque se había quebrado una mano”, contó. Y confesó: “Así que a los 15 años me busqué un gimnasio porque no aguantaba más la necesidad de subirme al ring. Y ahí me sentía cómodo, me corría adrenalina y empecé a entrenar cada vez más duro para no ser uno más del montón. Y como quería compañía, lo invité a mi hermano que lo veía con condiciones. Fue duro al principio, pero un año después, a los 16, debuté”.

El padre dijo que nunca los incentivó porque la vida del boxeador es muy sacrificada, pero que cuando se decidieron los acompañó. Incluso, los probó: “Me puse los guantes y les dije que si yo, que soy un viejito, los agarraba a piñas, significaba que no servían. Y si no eran capaces de pegarle a su padre tampoco servían. Porque cuando te subís al ring tenés que pegarle a cualquiera. Fue un primer round parejo y en el segundo me llenaron la cara de dedos”, contó Luques y sonrió. “Yo renuncié al boxeo pero la vida me lo devolvió potenciado en ellos: Cada vez que pelean ellos, peleo yo”, dijo, y sus palabras retumbaron en el frío del salón casi vacío.

Para Alan, el boxeo “te aparta mucho de la calle y de la droga. Te aleja de las malas juntas y es bueno para el cuerpo y la mente”. Su hermano, por su parte, consideró que el boxeo “te ayuda a pelear siempre, a no bajar los brazos” y contó que cuando volvió de la pelea de Cutral Có su papá le dijo que no importaba que no sea campeón argentino porque es campeón en la vida, porque se levanta todos los días a las seis de la mañana para ir a trabajar y además entrena.
“Trabajo duro y no veo la razón para bajar los brazos. Mi meta es ser campeón del mundo y no voy a parar hasta alcanzarlo”, disparó Xavier.

La lección de Matías: es no vidente, músico y traduce libros al braille

-Puntal-

Domingo 5 de septiembre

Este joven de General Deheza, con sus 17 años, es un ejemplo de vida. A fin de año terminará el secundario, sueña con formar su propia banda y está haciendo una pasantía para crear en la biblioteca de su ciudad un espacio con libros para personas ciegas. Recibió el premio del Cotagrito de Oro

Ma­tías Bian­chi (17) cur­sa sex­to año del Ins­ti­tu­to Téc­ni­co «Adrián Pas­cual Ur­quía» en Ge­ne­ral De­he­za y egre­sa­rá en di­ciem­bre pró­xi­mo. A di­fe­ren­cia de otros ado­les­cen­tes, su his­to­ria es­tá mar­ca­da por el es­fuer­zo y la gra­ti­fi­ca­ción de lo­grar ca­da dí­a un nue­vo avan­ce.
Es que Ma­tías es no vi­den­te, pe­ro pa­ra él es­ta dis­ca­pa­ci­dad no le sig­ni­fi­ca un obs­tá­cu­lo si­no un buen mo­ti­vo por se­guir lu­chan­do dí­a a dí­a.
En la no­che del vier­nes, en Ge­ne­ral Ca­bre­ra re­ci­bió el «Co­ta­gri­to de Oro», es­ta­tui­lla que anual­men­te en­tre­ga la coo­pe­ra­ti­va Co­ta­gro CAL y la Ju­ven­tud Agra­ria «Ma­teo Ba­rra» a per­so­nas e ins­ti­tu­cio­nes des­ta­ca­das en la re­gión.
«To­do lo que ha lo­gra­do, lo hi­zo con es­fuer­zo, lu­cha y sa­cri­fi­cio, nun­ca se da por ven­ci­do», se­ña­la An­drea Per­te­ga­ri­ni, su ma­dre.
En sus pri­me­ros años de es­co­la­ri­dad lo hi­zo en el sis­te­ma brai­lle, pe­ro des­de ha­ce ya al­gún tiem­po cuen­ta con una note­book adap­ta­da a un pro­gra­ma par­lan­te que le per­mi­te se­guir sus cla­ses y es­tu­diar.
Ade­más de su de­di­ca­ción al co­le­gio que tam­bién le me­re­ció el año pa­sa­do otro re­co­no­ci­mien­to por es­tar en­tre los pro­me­dios más al­tos, Ma­tías se re­co­no­ce un aman­te de la mú­si­ca, y por ello es­tá ar­man­do una ban­da con un gru­po de ami­gos. La pre­sen­ta­ción ofi­cial del gru­po ya se rea­li­zó en la pla­za y en va­rias opor­tu­ni­da­des en la es­cue­la. Y, co­mo to­do jo­ven, sue­ña al­gún dí­a con lle­gar a al­gún es­ce­na­rio.
Pe­ro ade­más, Ma­tías de­di­ca gran par­te de sus ho­ras a cum­plir con una pa­san­tía que le otor­gó el co­le­gio al que con­cu­rre, en la Ca­sa de la Cul­tu­ra de De­he­za. Allí lle­va ade­lan­te un pro­yec­to muy in­te­re­san­te, cual es tra­du­cir al brai­lle li­bros pa­ra ni­ños. De es­ta ma­ne­ra se pro­cu­ra abrir un es­pa­cio en la bi­blio­te­ca con li­bros pa­ra las per­so­nas no vi­den­tes.
“Co­men­zó con la pa­san­tía en agos­to y pri­me­ro re­co­rrió los cur­sos de su es­cue­la so­li­ci­tan­do a los chi­cos co­la­bo­ra­ción en la en­tre­ga de li­bros. Lue­go los re­co­gió y aho­ra es­tá en el pro­ce­so de tra­du­cir­los”, ex­pli­ca la ma­má.
Pa­ra es­ta ta­rea ne­ce­si­ta del apo­yo de un ins­truc­tor que se en­car­ga de su­bir­le los li­bros a la com­pu­ta­do­ra que lue­go él es­cu­cha y tra­du­ce.
Tam­bién el pro­yec­to con­tem­pla ba­jar li­bros par­lan­tes de In­ter­net pa­ra in­cor­po­rar­los a la bi­blio­te­ca. A es­ta ta­rea, Matías de­di­ca va­rias ho­ras de la tar­de.
“Siem­pre se pue­de”
 En­tre mú­si­cos, rock y nue­vos apren­di­za­jes de ca­da dí­a, Ma­tías tran­si­ta los ca­mi­nos pre­vios a cum­plir sus 18 años y, mien­tras sue­na de fon­do An­drés Ca­la­ma­ro y «La li­ber­tad», ya pro­yec­ta es­tu­diar mú­si­ca des­de el pró­xi­mo año en Vi­lla Ma­ría. «Siem­pre me gus­tó la mú­si­ca, co­mo no po­dí­a ver te­le o los di­bu­ji­tos me gus­tó mu­cho es­cu­char mú­si­ca y me gus­tó can­tar. Aho­ra es­ta­mos en­sa­yan­do pa­ra ar­mar una ban­da», comenta.
No re­nie­ga de su dis­ca­pa­ci­dad, si­no que pre­fie­re dar un men­sa­je po­si­ti­vo. “Siem­pre se pue­de, hay pro­ble­mas que no lo son tan­to y tie­nen so­lu­ción, de­pen­de de la ga­rra y el en­tu­sias­mo con que los en­ca­re­mos, siem­pre hay una so­lu­ción, siem­pre se pue­de», re­fle­xio­na Ma­tías.
An­te la mi­ra­da or­gu­llo­sa de sus pa­dres, ami­gos y do­cen­tes, el jo­ven tran­si­ta su ado­les­cen­cia. Tam­bién en al­gu­na opor­tu­ni­dad tradujo li­bros al sis­te­ma brai­lle co­mo una for­ma de brin­dar una ayu­da a otros.
Juan­jo Bian­chi es el pa­dre de Ma­tías y no es­con­de elo­gios pa­ra su hi­jo. «Él se me­re­ce to­do el re­co­no­ci­mien­to, por­que nun­ca se rin­de an­te na­da, y ca­da pro­yec­to o de­sa­fío nue­vo que se pro­po­ne lo al­can­za».
Lu­cas y Pau­la, com­pa­ñe­ros de cur­so y ami­gos de Ma­tías, tam­po­co aho­rran ca­li­fi­ca­ti­vos de Ma­tías, y ase­gu­ran que de él apren­den ca­da dí­a.
«Es­tá muy se­gu­ro de lo que pien­sa y cree y no tie­ne pro­ble­mas en de­cir­lo. Cree que nun­ca se­ría abo­ga­do porque ten­dría que de­fen­der a un de­lin­cuen­te y él no quie­re es­tar en con­tac­to con na­da que pue­da da­ñar a la so­cie­dad», opi­na Lu­cas.
Pau­la expresa que «es una per­so­na muy es­pe­cial, ca­da dí­a nos de­ja un men­sa­je y una re­fle­xión, nos ha­ce pen­sar y dar­nos cuen­ta de mu­chas co­sas. Es una in­te­rre­la­ción muy fuer­te, él apren­de de no­so­tros y no­so­tros dia­ria­men­te de él».
Es­fuer­zos y me­tas al­can­za­das
Des­de la ins­ti­tu­ción a la que con­cu­rre, las vo­ces so­bre Ma­tías son coin­ci­den­tes.
Por ca­so, la rec­to­ra del Itapu, Ma­ría Ele­na To­rre de Ur­quía, al re­fe­rir­se a Ma­tías di­ce: «Es un tes­ti­mo­nio de que cuan­do se quie­re, se pue­de. Con me­tas y pro­yec­tos por al­can­zar que pa­ra otros pue­den re­sul­tar im­po­si­bles. Con te­són, es­fuer­zo y mu­cha en­tre­ga to­do lo lo­gra. No se rin­de has­ta al­can­zar­los, es un ejem­plo pa­ra to­dos, cuan­do mu­chas ve­ces con me­nos di­fi­cul­ta­des nos da­mos por ven­ci­dos, re­va­lo­ri­za en la so­cie­dad al­go que es­tá per­di­do, el va­lor del es­fuer­zo y del sa­cri­fi­cio».
El re­gen­te y pro­fe­sor de Ma­tías, Eduar­do Piz­zi, des­ta­ca las vir­tu­des del jo­ven, «es­fuer­zo y de­di­ca­ción dia­ria, res­pon­sa­bi­li­dad y per­se­ve­ran­cia, sin ha­cer men­ción de su dis­ca­pa­ci­dad, se mo­ti­va per­ma­nen­te­men­te y ade­más mo­ti­va al res­to».
An­drea, su ma­dre, re­co­no­ce que pa­sa­ron mo­men­tos muy du­ros con Ma­tías, «al na­cer sig­ni­fi­có una gran tris­te­za, pe­ro lue­go nos di­mos cuen­ta de que nos sor­pren­dí­a dí­a a dí­a, y fue lo­gran­do mu­chas co­sas, des­de ju­gar en la com­pu­ta­do­ra al Ma­rio Bros e ir su­pe­ran­do más y más eta­pas, has­ta tra­du­cir li­bros o an­dar en bi­ci­cle­ta”.
Su amor por la mú­si­ca se evi­den­ció des­de muy pe­que­ño, y al te­ner más de­sa­rro­lla­do el sen­ti­do de la au­di­ción sa­bía de ca­da ins­tru­men­to y ca­da no­ta que se emi­tía.
En el 2009 ob­tu­vo el pre­mio al mé­ri­to al ubi­car­se en­tre los 10 pri­me­ros pro­me­dios del Itapu.
Po­cos ha­cen hin­ca­pié al ver a Ma­tías en que su diag­nós­ti­co es hi­po­pla­sia bi­la­te­ral del ner­vio óp­ti­co, irre­ver­si­ble y sin que exis­ta ope­ra­ción po­si­ble, si­no más bien re­sal­tan su es­fuer­zo y su nue­vo sue­ño que se­gu­ra­men­te cum­pli­rá, el te­ner una ban­da de rock.

La Provincia responsabiliza al Municipio del control de geriátricos

-Puntal-

Sábado 4 de septiembre

Marisa Arias señaló que al Gobierno provincial le corresponde sólo verificar la atención a la salud.

Luego de que se pusiera en la mira la situación en la que se encuentran los geriátricos de la Provincia, la delegada Marisa Arias señaló que el Municipio debería controlar el estado en el que se encuentran las casas que alojan a ancianos en nuestra ciudad. En tanto, indicó que por ley la Provincia sólo está encargada de asegurarse de que se respete la atención de la salud.
La semana pasada, desde el bloque del Frente de la Gente, Claudia Bringas presentó un proyecto por el que se planteaba la posibilidad de responsabilizar al Municipio del control de los geriátricos en la ciudad. Para esto, se debía firmar un convenio por el que la Provincia cediera el poder de policí­a y se tenía que conformar un equipo técnico que recorrería cada una de las casas.
Justamente esta semana, un geriátrico de la ciudad de Córdoba sufrió un incendio y en él fallecieron 6 personas, lo que puso más preocupación sobre la situación de estas dependencias. Más aún, luego de que se dijera que en Río Cuarto la mayoría no cumplía con los requisitos básicos de seguridad.
“La Provincia se responsabiliza de controlar que se atienda la salud de las personas en los geriátricos”, sostuvo Arias en diálogo con PUNTAL, en tanto que aseguró que “todos los que se encuentran habilitados y se les controla la atención, funcionan en buenas condiciones, principalmente porque desde las mutuales o el Pami les pagan correctamente”.
– ¿Qué sucede con las condiciones de seguridad que deben cumplir?
– Las habilitaciones a todos los establecimientos las define el Municipio. Si la Municipalidad descubre que hay irregularidades en algún geriátrico no debe esperar para comunicárselo a la Provincia, debería directamente clausurarlo.
La delegada provincial sostuvo que el Municipio cuenta con Rentas y Fiscalía municipal o la Afip para recurrir al cierre de cualquier dependencia que no cumpla con las normativas determinadas por la legislación provincial.
La mayoría: informal
Por su parte, el secretario de Desarrollo Humano del Municipio, Francisco Varela Geuna, señaló que desde el área de Tercera Edad que está a su cargo “tiene competencia en materia de habilitación de geriátricos únicamente cuando se inscriben sus titulares con el trámite de Comercio e Industria”.
Indicó que no han tenido intervención en la apertura de este tipo de casas, “lo que da cuenta de que la mayoría de los hogares funcionan en absoluta informalidad”, dijo. Aseguró que en muchas oportunidades solicitan el alta a los fines tributarios pero como si fueran otro tipo de comercio, “para pagar el impuesto correspondiente, pero sin responder a la normativa provincial”, comentó.
Varela Geuna consideró que los  requisitos que plantea la legislación provincial (Nº 7872), “son sumamente necesarios, pero que en definitiva no son cumplimentados por casi ningún geriátrico, al estar en la informalidad, no llegan a ser controlados”. “Hay muchas familias que tienen alguna habitación de más, colocan camas y alojan allí a los adultos mayores”, dijo y agregó: “Si bien mucha gente lo hace con fines nobles, otros buscan en ello un rédito económico que casi no tiene costos”.
El funcionario aseguró que desde el Municipio se solicitó una entrevista con la delegada provincial para tratar el registro que se lleva de los geriátricos y el poder de control que tienen.
“Los estudios muestran que la población de adultos mayores está aumentando y en un futuro vamos a tener que hablar con más frecuencia de las polí­ticas respecto de su atención”, dijo Varela Geuna y finalizó:“Hay una gran demanda de familiares que no pueden tener a sus mayores, a veces por cuestiones edilicias, y recurren a estos geriátricos irregulares que tienen un costo mucho más bajo que los formales”.

Charla sobre la identidad sexual

-El Diario del Centro del País-

Domingo 5 de septiembre

Integrantes de la agrupación por la identidad de gays, lesbianas y trans estuvieron respondiendo preguntas de los alumnos de 6º Automotores, motorizados por la cátedra de Filosofía de la institución
Fue una propuesta audaz la que lanzó Derna Montero, docente de Filosofía del IPEM 49, ex Escuela del Trabajo.
La idea, no era ni más ni menos que hablar con libertad sobre elecciones sexuales en una escuela secundaria cuyo alumnado es mayoritariamente masculino.
“La verdad es que fue muy bueno. Vinieron Daniel y Pablo, de la agrupación que trabaja por la identidad sexual de gays, lesbianas y trans, y pudieron abordar la cuestión de la identidad sexual con total libertad y respeto de parte de los alumnos”, explicó Montero a EL DIARIO.
“Los chicos de sexto Automotores se habían visto impactados por la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario y pensamos en esta charla como una manera de canalizar las inquietudes que habían surgido por el debate sobre la ley”, agregó.
Es así­ que el último 2 de setiembre se dio la charla “en un marco de absoluto respeto y de escucha al otro”, reiteró.
Montero viene trabajando en la cátedra con el concepto de poder ponerse en el lugar del otro. “Ya estaban sensibilizados con una película que habla de la situación en las cárceles y creo que es importante el aprendizaje a partir de ponerse en el lugar del otro antes de tomar una posición frente a cualquier tema”.
“Durante la charla se habló con libertad y democráticamente sobre elecciones sexuales, amor, relaciones y, también, sobre la cuestión de los hijos”, puntualizó la docente.
Antes de la charla, los alumnos habían preparado una serie de preguntas. Si se sentían discriminados o si estaban cómodos con el modo en que viven, entre otras.
“Creo que lo positivo fue que los chicos pudieron cuestionar algunos estereotipos, entendiendo la posición de quienes lucharon por la Ley de Matrimonio Igualitario”, dijo Montero.
Es la primera vez que organiza este tipo de actividad en un secundario (es más habitual en el terciario) y probablemente extiendan la experiencia a otras escuelas.
“En el Nacional (IPEM 245) tienen una idea similar, pero haciendo algo más complejo, porque quieren partir de un trabajo de investigación con entrevistas, hipótesis y conclusiones”, dijo.
Montero destacó que la iniciativa surgió de los mismos chicos que buscaron respuestas a una serie de inquietudes y también agradeció la predisposición de la agrupación para asistir a la charla, contestar todas las preguntas sin esquivar ningún tema por controvertido que sea.
“Está bueno que los chicos escuchen testimonios de vidas que para ellos no son comunes, para entender cómo sienten, cómo viven y cómo la sociedad acepta o rechaza a quienes toman diferentes elecciones sexuales”, concluyó.

Villa Nueva – Quién dijo que todo está perdido

Los latidos de una Campana de Palo

-El Diario del Centro del País-

Domingo 5 de septiembre

 Desde hace once años, un grupo de personas honran la vida pensando por y para los pibes. Una historia de barrio Los Olmos
Todo comenzó con un comedor comunitario que permitió atender la más básica de las necesidades hacia finales de la segunda década infame, la de los ‘90. Luego el salón de la calle Piedras al 200, en la humilde barriada villanovense, se transformó en el Centro Comunitario Evangélico Campana de Palo, donde funcionan una biblioteca, un ropero comunitario y se dictan talleres como el de corte y confección, por ejemplo, y se sigue compartiendo el pan con un centenar de chicos, como el Señor lo enseñó.
“Los textos de la biblioteca no son espirituales y bíblicos solamente; tenemos manuales que sirven a los chicos para el colegio a partir de una importantes donaciones de la Asociación de Trabajadores del Estado”, comenta Manuel Argüello, el mentor, el pastor, que no está solo ni mucho menos. Junto a él se desviven por los niños Viviana Aguada, Verónica Deheza, José Roberto, Roxana de Salazar, Vanesa, Omar Basconcellas, Isabel de Roberto, Marisa Marchetti, Olga Nesteruk y su hija Sonia y sus nietas Rocío y Daniela…
Para atender a los cien pibes han contado con el apoyo de nutricionistas, pero fundamentalmente con el aporte desinteresado de los integrantes del grupo y de colaboradores externos.
Y los viernes, de 18.30 a 21.30, se abre un espacio de alfabetización emocional, de enseñanza desde una perspectiva cristiana.
Se viene la murga
“Creemos en la transformación de los valores, en el contacto dí­a a dí­a con el chico… Y en ese marco surgió la murga, la Campana Murga Band, que debutará con todo su contenido y todos su colorido esta primavera. La creamos como un actividad inclusiva, integradora; es para los pibes con carencias de acceso a lo simbólico, ya que con la murga canalizan las inquietudes. Vamos a ellos con el principio de la semilla: uno cosecha lo que siembra. Con un gesto, con una mirada, con redoble o un repique de un tambor, uno está sembrando y cosechará en función de ello”, dice Manuel con un tono contagioso.
Y el grupo no se detiene, porque ahora trabajan en los muñecos que acompañarán a la murga, pero “para el futuro estamos pensando en un taller de marionetas”.
En definitiva, la vida hizo un alto en la calle Piedras del querido barrio Los Olmos. Y se sentó a tomar unos mates, despacito, como atendiendo los tañidos de una dulce Campana de Palo, como si se tratara de un silencioso llamado o de un inalterable tratado con la paz. Campana de Palo y de Manuel y de Juan y de María. Campana que late en el corazón de unos pibes de acá cerca.

NACIONALES

PRESUPUESTO E INFRAESTRUCTURA, LOS TEMAS EDUCATIVOS CON MAS PRESENCIA EN LOS DIARIOS

Las escuelas en los medios

-Página 12-

Sábado 4 de septiembre

Una investigación realizada por la ONG Periodismo Social sobre 22 diarios de todo el país revela que “educación” es el segundo tema vinculado con niñez y adolescencia más tratado, después de “violencia”. Sin embargo, escasea la voz de los chicos.

El presupuesto educativo y los problemas de infraestructura en los colegios –temas hoy candentes a partir de la toma de escuelas en la Ciudad de Buenos Aires—, fueron dos de las cuestiones más abordadas por los diarios del país durante el año pasado, junto con las huelgas y reivindicaciones docentes. El dato surge de la investigación “Niñez y adolescencia en la prensa argentina 2009”, realizada como todos los años por el Capítulo Infancia de la ONG Periodismo Social. A través del análisis, dí­a a dí­a, de 22 diarios de todo el país, se concluye que el tema “educación” fue el segundo más tratado, con el 21,9 por ciento, a la zaga de las noticias más transitadas en la agenda de niñez y adolescencia, que siempre tienen que ver con la “violencia”. Este tema acaparó el 28,6 por ciento del total del centimetraje destinado por los diarios a niños y jóvenes. El informe critica que el 70 por ciento del espacio dedicado a “educación” haya sido destinado a conflictos salariales o presupuestarios, mientras que “apenas el 19 por ciento” de las notas “hablaron sobre la calidad de la educación que reciben los chicos y chicas”. Otros temas relegados fueron “formación docente” y “derecho al acceso a la educación”. “Violencia” y “educación”, dice el informe, concentraron “casi la mitad” de las noticias sobre niños y adolescentes. La agenda dejó afuera, una vez más, “cuestiones centrales que afectan e involucran (…) a miles de chicos, pero que no tienen espacio en los medios impresos”, entre ellos temas como “discapacidad, trabajo infantil, trabajo legal del adolescente y ejercicio de la sexualidad”, algunos de los cuales “no lograron superar la barrera del uno por ciento” del centimetraje total.

El trabajo realizado por el Capítulo Infancia de la ONG Periodismo Social cuestiona también que aunque “niños, niñas y adolescentes son casi la mitad de la población mundial y en Argentina representan el 35 por ciento de la población”, sus voces “no son escuchadas por los medios”. De acuerdo con el monitoreo realizado entre enero y diciembre de 2009, “en materia de educación tuvieron menos voz que años anteriores”. Sólo ocuparon “el 4,4 por ciento”, cuando “en 2007, por ejemplo” la participación fue “del 5,7 por ciento”.

Los paros docentes ocuparon “el 34 por ciento” de las noticias sobre “educación”, porcentaje que se mantiene en alza desde 2004 debido a que “el ciclo lectivo tuvo complicaciones y nunca se cumplió en su totalidad la ley de los 180 días de clases”. El problema del presupuesto para educación ha venido creciendo en los últimos tiempos, al punto de que, de representar el 3,9 por ciento en 2003, se llegó al 6,5 por ciento del centimetraje dedicado al tema educación en 2009. De todos modos, el espacio destinado siguió siendo bajo.

En el informe se hacen planteos que hoy cobran actualidad: “¿No debería haber más atención mediática sobre este tema? ¿No debería profundizarse el análisis sobre cómo se gasta el presupuesto, en qué área se invierte más y en cuáles menos?”. Y sobre todo: “¿Cuál debería ser el presupuesto ideal para garantizar el fin de los reclamos docentes, y el mejoramiento de la infraestructura edilicia de los establecimientos educativos en todo el país?”. El espacio destinado a “infraestructura escolar” cayó de 14,5 en 2008 a 12,3 por ciento en 2009. Fue el más bajo desde 2006, justo cuando el tema está “tan presente en los reclamos docentes y estudiantiles”.

En cuanto a la voz de los docentes, se cuestiona el hecho de que los medios le den más espacio cuando están “en función gremial”, en medio de un conflicto, que cuando trabajan “en el ámbito escolar”. Ante esta situación comprobada, el informe se plantea: “¿Esto significa que en la agenda de los medios cada vez importa más la crónica de una protesta de maestros y las negociaciones entre sus gremios y el Estado que la realidad cotidiana en las aulas?”.

Es aquí donde se resalta la poca participación que se les otorga a niños y adolescentes cada vez que se informa sobre el tema “educación”. A pesar de que respecto de ese ítem “oímos o leemos muchas noticias sobre niños, niñas y adolescentes en los medios, la mayoría de las veces no escuchamos su voz en esas noticias, sino que, generalmente, escuchamos lo que los adultos dicen sobre ellos. Los chicos no son fuente de su propia historia y muy pocas veces aparecen en las noticias en pie de igualdad con otras fuentes”. Su participación, en 2009, fue del 4,4 por ciento, contra el 20,6 por ciento de los maestros en función gremial y del 35 por ciento de las voces de funcionarios nacionales o provinciales.

Otro problema reiterado, cuando se habla de chicos y chicas, es la mención de datos supuestamente serios que no citan fuente alguna. En 2009, “dos de cada diez notas de infancia no citaron fuentes”. Otro dato considerado negativo fue la falta de difusión de noticias sobre lo que ocurre en las escuelas “de la periferia urbana”, sobre todo “en los cordones de grandes ciudades como Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, La Plata, Salta y Tucumán”. Sólo el “4,4 por ciento de los artículos” informó sobre la situación en esos lugares periféricos, mientras que “apenas el 0,8 por ciento habló de la educación en barrios marginales”. Tampoco tuvieron espacio las escuelas rurales o de frontera, que sólo aparecieron en los medios “en el 1,8 y en el 1,9 por ciento” de las notas vinculadas con educación publicadas durante el año pasado.

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