Joven médica, nacida en Achiras y recibida en la UNC, había viajado a España a fines de enero en un plan de “rotación” para capacitarse y sumar experiencia en su especialidad, que es la terapia intensiva.

Pero la tarea fue más allá de lo previsto. Transcurrido poco más de un mes de su arribo a España, la pandemia del Covid-19 se desató y Mara comenzó a tratar día a día con pacientes afectados por la enfermedad.

EL COMIENZO

Luego de recibirse de médica en 2015 en la Universidad Nacional de Córdoba, Mara trabajó por un año en Villa María. Posteriormente, empezó la residencia en su especialización en terapia intensiva en el Hospital San Roque de Córdoba capital.

“La especialidad dura 4 años y dentro de ésta tenemos la posibilidad de hacer una rotación, sea dentro del mismo hospital, en otro servicio o en alguna UTI de afuera. Yo tenía contactos por amigos en el Hospital ‘Santa Creu i Sant Pau’, de Barcelona. Empecé a mandar solicitudes y currículums en noviembre de 2018. Luego hice los trámites en el Ministerio de la Sanidad de la Comunidad Europea, que nos debe autorizar. Una vez que te dan el visto bueno ahí recién el hospital te confirma la fecha”.

El 26 de enero último Mara llegó a Barcelona con el objetivo de capacitarse y hacer experiencia durante 3 meses en la actividad como médica terapista. En ese momento poco se hablaba del coronavirus y “ni siquiera se esperaba”, asegura.

“Durante todo febrero se habló muy poco y recién a principios de marzo la situación empezó a ser grave, tras aparecer en Madrid los primeros casos. Recién ahí el hospital empezó a prepararse y vieron que era inminente la llegada de la pandemia a Barcelona”, relata.

Tras desatarse la enfermedad, todas las rotaciones de médicos extranjeros se cancelaron. Pero en el caso de Mara y otra médica mendocina fueron las únicas que siguieron trabajando dentro de terapia intensiva del hospital de Barcelona.

La doctora Coria trabajó codo a codo con los médicos en la primera línea de batalla contra la enfermedad. Entrando a las 8 de la mañana y permaneciendo hasta las 17 horas o cumpliendo guardias de 12 horas en el área de terapia intensiva, que solo trataba a pacientes con coronavirus.

LA LUCHA CONTRA EL VIRUS, DÍA A DÍA

“El contacto con los pacientes fue directo, día a día. Hasta el mismo martes (pasado), que fue mi último día en el hospital, tuve contacto con pacientes positivos”, señala.

Mara sostiene que, a diferencia de lo ocurrido en Italia, en Barcelona las instituciones sanitarias pudieron asistir a los enfermos sin colapsar: “Lo que ocurrió en Italia fue porque colapsó el sistema y los hospitales se vieron saturados. Los pacientes llegaban y quedaban en los pasillos”.

En Barcelona, y en el hospital donde estuvo Mara, durante pico de la pandemia hubo alguna dificultad, pero afirma que los directores del centro la supieron resolver. “Hubo un momento en que bajaban y debían decidir quiénes entraban a terapia y obviamente que se vieron algunas muertes”, manifiesta.

De los pacientes, detalla que hombres mayores de 55 años y con patologías como obesidad, hipertensión o diabetes eran los que se observaban con mayor frecuencia. Pero también había jóvenes. “La diferencia entre ambos es el tiempo de recuperación, para los más jóvenes la permanencia en terapia intensiva era más corta”.

Apenas desatada la pandemia, el personal médico fue capacitado, al tiempo que se les transmitió como principal premisa cuidarse ellos para poder cuidar luego. “Estaba claro que si se enfermaba un personal de salud se debía aislar a por lo menos otras 10 personas que trabajan en contacto estrecho. Por eso lo primordial era nuestra protección”, asume Mara.

Con guardias de 12 horas, se conformaron equipos de trabajo para cuidar al personal.

LA EXPERIENCIA ADQUIRIDA

Mara reconoce que el trabajo intenso hacía no tomar real dimensión de lo que estaba sucediendo. “Yo no entendía la preocupación de mi familia en Achiras por mí. Luego fui entendiendo”.

Respecto de la experiencia adquirida y lo vivido en plena pandemia, reflexiona: “La verdad es que mientras estuve allá no tuve tiempo de pensar. Ni siquiera me di cuenta de cuál era el verdadero riesgo de trabajar con estos pacientes. Yo me sentí muy cuidada y protegida y además éramos conscientes de cómo cuidarnos. En ningún momento sentí miedo por la exposición a esta enfermedad”.

En cuanto a todo el aprendizaje que le dejó este trabajo, considera: “Nunca pensé que iba a vivir esto. Iba para conocer cómo se trabajaba allá, cómo se manejaban, qué elementos tenían para trabajar, cuál era su dinámica de trabajo. Y me encuentro con una pandemia en la mitad de mi rotación, que cambió toda la modalidad de trabajo en el Hospital, que cambió la forma de actuar”.

Mara Coria vivió desde el momento uno el inicio de los casos en Barcelona con el primer paciente y estuvo asistiendo a enfermos de Covid-19 hasta el pasado martes, unas pocas horas antes de tomar su equipaje para subirse al avión de Aerolíneas Argentina y regresar.

LA DESPEDIDA

“El martes, cuando fui, quedaban menos de 10 pacientes. Cuando hemos llegado a tener 130 pacientes en la terapia. La verdad es una experiencia personal y profesional que es única y que nunca voy a olvidar”, recalca.

Ahora la doctora Coria permanecerá los 14 días de cuarentena en su departamento de Córdoba. “Me quedé acá porque no quiero exponer a mi familia, que está en Achiras. Ahí están mis papás (Miriam y Norberto) y mis hermanas Julieta y Victoria. Aún no los pude abrazar, pero ya llegará el momento. Tuve una video llamada con ellos, que ahora están más tranquilos porque estoy acá”.

Sobre cómo seguirá su vida en adelante, Mara señala que volverá a su trabajo en el Hospital San Roque, donde en los últimos días se comenzaron a recibir los primeros pacientes con coronavirus.

La joven médica viene con su mochila cargada de experiencia, que podrá compartir con sus pares una vez que vuelva al trabajo. Y, paradójicamente, llega en el momento en que Argentina espera el pico de la pandemia.

LAS MEDIDAS EN ARGENTINA

Consultada sobre cómo analiza las medidas adoptadas en Argentina para afrontar la pandemia, puntualiza: “Estuve siguiendo las noticias en cuanto a cómo se desarrollaba la cuarentena en Argentina y las medidas que se iban tomando. Esto es claro y lo dicen los números: en Argentina la cuarentena obligatoria empezó 4 días después que en España, cuando allá había más de 5 mil casos y en nuestro país menos de 50. Para mí fue la medida más acertada que tuvo el Gobierno”.

Reconoce que es difícil en nuestro país sostener una cuarentena con una economía tan golpeada y gente que tiene necesidad de salir a trabajar.

“Pero también tenemos que ser conscientes de que la única manera, por el momento, de detener el virus y evitar un contagio masivo es continuar con el aislamiento social preventivo”, recalca. Apunta la profesional que ello es un gran aporte porque los casos, aunque aparecerán en mayor cantidad, será de una manera más paulatina, lo que evitará una saturación del sistema de salud.

Por último, la destacada profesional instó a seguir cumpliendo las medidas de prevención y en medio de esta flexibilización pidió ser conscientes al salir a la calle: “Hay que guardar todas las medidas, de distanciamiento, usar tapabocas, lavarse mucho las manos”.

El viaje de regreso y la situación de los trabajadores de la salud

El miércoles 13 de mayo partió desde Barcelona el primer vuelo de argentinos repatriados. Fueron 250 los pasajeros del avión y entre ellos estaba Mara Coria.

“Yo fui una persona con suerte porque mi rotación (pasantía) terminaba el 30 de abril. Mi vuelo original era el 5 de mayo y volví el 13 de mayo. Estuve sólo una semana varada. Pero en el vuelo compartí con gente que hacía dos meses que estaba esperando”.

Sobre la cantidad de pasajeros, dijo que fue un tema de discusión con otros médicos que eran parte del mismo viaje. “En teoría tendría que venir con menos gente, pero fue la forma de repatriar a toda esa gente. Todos viajamos con mascarillas”.

El vuelo llegó en la madrugada del jueves 14 a Ezeiza y desde allí los viajeros partieron a sus casas. Mara destacó los controles en la terminal de ómnibus de Córdoba, donde personal del Ministerio de Salud les hicieron los controles sanitarios pertinentes y el hisopado.

Mara se solidarizó con los trabajadores de la salud por la situación que están atravesando. “Sé de muchos compañeros, en particular del sector privado, que están cobrando en cuotas o les han descontado sus sueldos y hasta hubo despidos. Me solidarizo con ellos”

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