Claudio Moreni eligió un rincón de Amboy para establecerse y generar un proyecto de vida amigable con la naturaleza. Meditación, yoga y construcción de cabañas con barro son parte de la cotidianidad. Jóvenes de todo el mundo vienen como voluntarios

Claudio Moreni es de Ucacha e impulsor de un espacio único en las sierras cordobesas, en lo alto de Amboy. Vivió y recorrió parte del mundo, pero se entusiasma cuando habla de  Campo Divino, el lugar elegido por él para establecerse en medio de la montaña.

No se trata de una propuesta alternativa con rédito económico de por medio, sino de una experiencia tendiente a proponer un cambio de vida más saludable y amigable con la naturaleza.

A mediados del año pasado, Claudio presentó en Europa su proyecto y en poco tiempo comenzó a recibir a voluntarios de todo el mundo interesados en vivir esta experiencia.

En el lugar se respira tranquilidad, mientras se desarrollan clases de yoga, meditación, cocina saludable vegetariana, huertas y permacultura. Y para albergarse, hay cabañas de barro y madera.

“Es la primera vez que tenemos por un largo período de meses a voluntarios de distintas nacionalidades y es muy lindo. Conformamos una mesa realmente universal, en la que se comparten aspectos de distintas culturas, tradiciones, se habla otras lenguas. Y ellos vienen a aprender nuestra cultura, vienen a Sudamérica atraídos por nuestra historia, la naturaleza y por considerar a esta parte del mundo como un lugar abierto, de corazón y entrega. Vienen a aprender eso, a fundirse con nuestra cultura. Nosotros los recibimos con mucho amor”, dijo Moreni.

Tras presentar el proyecto el año anterior en un encuentro en Italia, recibieron a los primeros voluntarios: “Una chica de Alemania de 18 años, un joven suizo de 25 y una francesa también de 25 años. Ahora llegó una chica de Suiza, de 24 años. Son jóvenes que vienen con curiosidad, a entregarse y a conocer cómo es esto de vivir en la montaña”.  

Moreni trabajó durante muchos años en el extranjero en una organización llamada Ananda Marga, que significa sendero de la buena venturanza. “Lo hice con una vida monástica y sirviendo como misionero en tres continentes: Sudamérica, Europa y, principalmente, el noreste asiático. Y hace cinco años que retorné a la Argentina, dejé los hábitos e inicié este desafío de Campo Divino”, contó.

Agregó: “No participaba desde entonces de un encuentro internacional con personas con las cuales antes trabajaba, pero un Dada, un monje que desde hace 45 años aproximadamente está en dicha organización, me invitó cordialmente a que participara de esa Conferencia Internacional de Educadores, que se desarrolló del 12 al 18 de julio en el norte de Italia. Para mí fue realmente movilizante, ya que al participar de un movimiento colectivo después de estar años acá en la montaña no fue fácil. Me reencontré con mucha gente valiosa”.

Por el mundo

El lema de la conferencia era “Educar para un Futuro Brillante” y hubo participantes de unos 30 países, siendo el ucachense el único de Sudamérica y representando a Argentina.

Moreni expuso sobre los aceites esenciales que elabora con hierbas de la zona, su vivencia en la montaña, lo que generó sorpresa entre los presentes.

Hoy puede mostrar el lugar con rústicas cabañas, uso del agua del arroyo, huertas, jardines de flores y emprendimientos, tales como la construcción de un laboratorio y un tanque de almacenamiento de agua.

“Es importante resaltar que nos invitaron desde países como Holanda, Suecia, Italia, Portugal, Australia, Taiwán, Corea, Vietnam e India para que llevemos el mensaje y realicemos talleres explicando nuestro proyecto. Explicar cómo y qué hacemos, qué es y qué se siente desarrollar un lugar que hoy día se utiliza para el bienestar colectivo partiendo de cero. Aquí solamente había animales y hoy nos alimentamos con verduras de la huerta, producimos aceite, recibimos personas de distintas edades, niños”, relató con entusiasmo.

La estadía en la montaña es una propuesta abierta a personas y familias que necesitan paz, una vida sana, recibir una guía en distintos aspectos de la vida para trabajar el estrés y otras cuestiones que puedan tener: “Que los personas vengan y puedan descansar, comer sano y bien, compartir nuestra forma de vida, el trabajo con las plantas, flores, la bioconstrucción y, a la vez, disfrutar de este entorno natural, que es una verdadera belleza. Estamos rodeados de naturaleza pura y virgen”.

A los voluntarios o aquellos que quieran visitar el lugar, lo pueden hacer por 10 días con alojamiento y comida.

“Estamos en pleno desarrollo y ofrecemos a aquellos que tengan voluntad y capacidad de hacer una contribución consciente al lugar. Los trabajos son varios, desde cuidado de huertas, riego diario, mantenimiento de los distintos espacios, de los senderos hasta avanzar en la nueva construcción. Trabajamos con el barro, con todo lo que nos ofrece la naturaleza para tornarlo en una nueva vivienda”, mencionó.

También están culminando con una nueva bomba sumergible, que funciona con energía solar y que bombea 1.000 litros de agua por hora, y un nuevo tanque de agua de 27 mil litros.

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